Stuttgart: mil cosas que contar

Wednesday, November 16, 2005

Come what may

Never knew I could feel like this
Like I've never seen the sky before
I want to vanish inside your kiss
Every day I'm loving you more and more
Listen to my heart, can you hear it sings
Telling me to give you everything
Seasons may change, winter to spring
But I love you until the end of time
Come what may
Come what may
I will love you until my dying day

Suddenly the world seems such a perfect place
Suddenly it moves with such a perfect grace
Suddenly my life doesn't seem such a waste
It all revolves around you
And there's no mountain too high
No river too wide
Sing out this song
I'll be there by your side
Storm clouds may gather
And stars may collide
But I love you until the end of time

Come what may
Come what may
I will love you until my dying day

Oh, come what may, come what may
I will love you, I will love you
Suddenly the world seems such a perfect place

Come what may
Come what may
I will love you until my dying day



BSO: Moulin Rouge (Nicole Kidman & Edwan MacGregor)

Sunday, November 13, 2005

L´Oasis y un Glühwein

Después de una semana normal y corriente, yendo a clase, intentando encontrar Diplomarbeit (misión coseguida!!) y poca cosa más (ya ha empezado la rutina), el viernes por la noche decidimos salir por el centro. Invité a mi tandem Simon y a un amigo suyo a tomar algo en nuestra casa, y después nos íbamos a una calle céntrica de Stuttgart donde había descubierto el jueves un montón de bares muy bien decorados, cada uno con un rollo diferente.

El caso es que después de dejar a la mitad de la tropa en la cocina, con planes de ir a una súper fiesta en el Universum, llegamos a Stadtmitte dos chicas con ocho chicos, en busca de un bar al que nos dejaran entrar. Esto es un gran problema aquí, donde si no van más o menos igual número de chicos que de chicas, no dejan entrar a nadie. Y en un campus donde las chicas escasean, y las que hay se van a otra parte, es un gran inconveniente. El caso es que después de dos o tres intentos, con distintas estrategias: en grupo, en tandas, y de todas las maneras, conseguimos entrar en L´Oasis, un bar que no estaba nada mal. La noche fue pasando bien, divertida todos juntos después de la odisea para entrar, hasta que de repente, la cosa se calentó de modo insospechado. Y el motivo fue que dos tías bastante borrachas y con ganas de montar el número, lo montaron, y de qué forma!! Y el morbo que les da a los tíos que dos chicas se toquen, se besen y bailen como lo hacían, se dejaba notar. Como muestra del show, unas fotos.



La noche se acabó cantando una canción sobre una Waching Machine, a la que Jorge se encargó de ponerle letra en español con mucha gracia. Un paseo por Stuttgart de madrugada, y de vuelta a casa.

Al día siguiente, sábado, comimos Agata y yo con Jose, Hugo y Luis en la cocina del primero. El menú: brócoli con patatas y bechamel. Ummmmhhhh! Salió muy bueno, y por la tarde fuimos al centro a dar una vuelta, con vistas de entrar en el cine a ver una película de muñecos de plastilina de cuyo nombre no me acuerdo. Haciendo tiempo nos bebimos un Glüwein, o vino caliente, muy típico de estas tierras. Consiste en vino caliente con canela y no sé cuantas otras cosas, que la verdad es que te arregla el cuerpo cuando hace mucho frío. Con la taza de recuerdo en el bolso nos fuimos hacia el cine, y como la entrada era excesivamente cara para ver semejante película que en dos semanas tendríamos en la red interna del campus, nos fuimos a tomar un café al Starbucks y echar el resto de la tarde.

De vuelta a casa decidimos ver una peli, pero fue misión imposible. Si no faltaban los subtítulos en alemán, faltaba la peli, o no nos poníamos de acuerdo en qué ver….Para cuando nos decidimos por una y empezamos a verla, llegaron Santi, Manu y Javi, y se acabó la peli. Nos pusimos todos a hablar y a comentarle a Manu lo que se había perdido la noche anterior, y entre charla y charla nos dieron las tantas de la mañana. A dormir!!!

Saturday, November 05, 2005

Traurig

Así me pasé gran parte de la primera semana de noviembre, pero sin saber bien el motivo. Quizá porque llevo aquí 2 meses y aunque lo estoy pasando genial echo de menos la gente y las cosas de allí, o porque se avecinaban esos días en los que a algún tío inteligente se le ocurrió decir que nos preguntamos acerca del olor de las nubes…
El caso es que la semana pasó sin mayor trascendencia, y pocas cosas hay que contar. Como el blog lo tenía un poco abandonado, aproveché para escribir algo y cambiarle la fecha, como hago siempre, jajajja.
El fin de semana fue tranquilo también, como el resto de la semana. Además, faltó mucha gente por Allmandring, sobre todo de mis amigos. 3 de los ICAIs en España, Manu con visitas, Agata en Holanda de excursión de arquitectos, y el resto de la gente sin muchas ganas de hacer nada.

El caso es que el viernes preparamos una cena conjunta en casa de Anabel, pero esta vez, para que no hubiera uno que cocinara y otro que comiera, cada dos o tres prepararon un plato, y luego los juntamos todos en la cocina a la hora de cenar. La cena estuvo muy variada: ensaladilla rusa, huevos rellenos, albóndigas con queso, pan Tumaca, ensaladas, queso con cebolla caramelizada, etc….

Después de la cena, Hugo y yo improvisamos cantando las canciones que sonaban y tocando percusiones, y finalmente acabamos todos bailando en la cocina sin parar.

El sábado nos acercamos a Ludwigsburg, un pueblo al lado de Stuttgart que tiene un palacio bastante grande e importante, el Residenzschloss. Dimos una vuelta por el casco antiguo del pueblo, vimos el palacio desde la puerta, y nos hicimos un book de fotos en el parque que había enfrente, con un paisaje muy otoñal. A la vuelta a Stuttgart, muertos de frío, visitamos Bad Cannstad, uno de los barrios de la ciudad, que antiguamente era un pueblo con ayuntamiento propio y todo. Después de pasear por la calle principal, que ya estaba decorada para la Navidad, vimos la casa más antigua de Stuttgart. Unas fotos al río, y corriendo al U-Bahn, que lo cogimos por los pelos.
Por la noche, tranquilamente, como toda la semana, cenamos otra vez las sobras del día anterior, jajaja, y nos quedamos de charla. Lo que empezó siendo una tertulia de lo más tranquila acabó resultando una conversación filosófica rallando lo espiritual…. Cada uno con sus ideas, pero al final todos amigos, que es lo que importa. Con conversaciones como estas estoy descubriendo que a Hugo le encanta comerse mucho la cabeza….;)
Al final, con toda la discusión, nos acabamos acostando tan tarde como si hubiéramos salido de marcha, sólo que fue algo diferente a lo que se acostumbra en Allmandring.

El domingo, comida en casa y peli. No habíamos forzado el resto de días, no lo íbamos a hacer entonces….