Stuttgart: mil cosas que contar

Monday, October 31, 2005

Halloween y cenas varias

Después de la novedad del lunes, primer día de clase, me encontré con Alper, uno de los chicos turcos del curso de alemán, y nos invitó a todos los de clase a su cumpleaños, que era ese día. Por la noche montaron una fiesta en su cocina, en la que los españoles prepararon cantidades ingentes de sangría para todos. El cumpleañero lo celebró a lo grande, y no paró en toda la noche, pero los demás teníamos clase al día siguiente y no nos excedimos demasiado.

El martes y el miércoles, más clases. Esta vez en Böblingerstrasse, que mira que hay que tener mala suerte, que con todos los institutos que hay en el campus donde vivo, me ha ido a tocar el que está perdido en la ciudad. El camino es fácil, es el mismo que hacíamos para el curso de alemán, pero conlleva levantarse un poco antes si cabe por la mañana.
La clase allí es parecida a la que puse en la foto, pero un poco más fea. Hay mesas a los dos lados, y sillas alemanas estándar para todo uso y función. Es algo que me llama la atención: tenemos las mismas sillas en las habitaciones, las cocinas, la Mensa, las clases, la cafetería, pero eso sí, en distintos colores y con alguna variación en el diseño. Las de casa son marrones o verdes, en la cafetería son de colores y con agujeros y las de clase están acolchadas de rojo o azul!!! Será para dormirse mejor…(cosa que los alemanes hacen sin ningún reparo, todo sea dicho…).

El miércoles por la noche se organizó la fiesta más divertida que recuerdo por estos lugares. Y eso que ha habido muchas! Los carteles anunciaban una fiesta de Halloween en el Unithekle, a la que la gente iba a ir disfrazada. ¿De qué? … Había que echarle imaginación al asunto. Después de una tarde pensando duramente y una visita al Kauftland, las niñas de mi grupo encontraron algo con lo que disfrazarnos. Y el resultado fue, espectacular. Lo que se puede hacer con unas bolsas de basura e imaginación! A las fotos me remito.
La fiesta fue un auténtico éxito. La mayoría de la gente fue disfrazada y todo el mundo tenía ganas de pasarlo bien. La organización había hecho una especie de juego, en el que a la entrada te daban una pegatina con un número, por si veías a alguien al que quisieras dejar un mensaje, luego te acercabas a una de las barras y escribías un papelito. Muy, muy divertido!

Viernes por la noche: se organizó una cena de chicas españolas, ya que somos tantas, y pocas veces coincidimos todas. Aunque hubo faltas, nos reunimos unas 20 entre las nuevas y las veteranas que llevan aquí ya por lo menos 6 meses. La cena, en el Columbus, por supuesto, y ya se acordó repetir una periódicamente para mantenernos al tanto de todo, jajajaja.



Después de la cena, las opiniones sobre qué hacer fueron divididas, y tras un momento de indecisión, nos marcamos un sprint hasta el S-Bahn y llegamos justo a tiempo de coger el último.
Una vez en el centro, más indecisión, encuentro de lo más divertido con unos tipos que andaban por la calle mirando el coche de la película de Madonna “Drick Tracy” y desilusión al ver la fiesta que habían montado en el K2. Tras lo cual, nos volvimos al centro y acabamos en uno de los garitos más conocidos de Stuttgart entrando por la cara, con consumición incluída. El truco? No entender al puerta que nos preguntaba si queríamos entrar en alemán. Menudo alemán! Cuando vio nuestras caras de póquer y le pedimos traducción simultánea al inglés, puso cara de “venga chicos, os regalo el flyer..” y entramos!
Dentro había varias salas, y en una de ellas, varias gogós bailando entre rejas y hasta con fuego! Todo un espectáculo. Después de todo, lo pasamos genial esa noche.
El sábado me fui con los niños a Metzingen, un pueblo a una hora de aquí en el que hay un montón de Outlets en los que comprar ropa a precio reducido. Como estos se querían comprar cosillas y yo quería ver aquello, allí echamos el día. Después de media mañana en una tienda, comer en un italiano, y otro rato en otra tienda, salieron todos con bolsas menos Manu y yo. Manu porque no encontró nada, y yo porque cumplí mi promesa de que no me iba a comprar nada entonces. Habrá que repetir la visita pero esta vez con la tarjeta llena ;)

Por la noche cenamos en casa en plan comuna arroz con pollo. Cada uno aportó algo y más o menos entre todos, se hicieron las cosas. Y digo más o menos, porque está claro cada vez más quién colabora y quien no en las cosas comunes. Y si no, que le pregunten a los que saben, que buen rebote me pillé esa noche… La próxima vez, me llevo una bolsa de patatas fritas y un cubata y me siento ;) (aunque ya saben todos que no lo haría…).
Después de la cena salimos por el centro también, y tras un botellón general de españoles en Schlossplatz, acabamos los chicos y yo en el Schokens, para variar…Pero a diferencia de la última vez que estuve, me lo pasé genial. Nos reímos muchísimo, y hasta nos encontramos a mi tandem Simon y a Fidel. El mundo es un pañuelo.
Como esa noche cambiaban la hora, los horarios de los Nachtbus fueron un poco caóticos y nos tuvimos que quedar hasta el primer S-Bahn, pero todo se solucionó yendo al primer Kebap que vimos y pasando el rato allí.

Después del fin de semana tan movido, el domingo tocó día de relax. Casita, peli y poco más.
Lunes 31 de octubre, Halloween. Esta vez sí que era el día de celebrarlo, y aquí en Alemania es bastante importante. Se preveían varias fiestas a las que ir, tanto aquí en el campus como en la ciudad, y una vez más, nos disfrazamos. Esta vez, algo más faltas de tiempo e ideas, reciclamos el disfraz de la semana anterior y con algún detalle más made in Kauftland, nos preparamos. Lo que se suponía era cenar rápido, desfrazarnos y salir por ahí, se convirtió en una quedada en casa casi obligatoria. Y me estoy empezando a aburrir de eso….. El caso es que todos los planes se fueron por donde habían venido, y nos quedamos en casa desfrazados hasta las 2 de la mañana. Entonces, se les ocurrió salir, y como no había otra, fuimos a la fiesta de americanos, a la cual casi ni entré. Lo más divertido de la noche: disfrazarnos y las bromas en el camino de ida y vuelta a la fiesta.

Tuesday, October 25, 2005

Primer día de clase

Señoras y señores, 24 de octubre de 2005: Elena empieza las clases de 5º de carrera. ¡Ya era hora, no!? – pensarán algunos….
Pues si, ya era hora. Ya necesitaba tener algo que hacer, algún sitio donde ir, porque eso de tener todo el tiempo del mundo para estudiar alemán y demás, ya se sabe…Cuanto más tiempo se tiene para algo, al final, más tarde se hace…

El caso es que el lunes, a las 8 de la mañana allí estábamos puntuales como un clavo en la clase de Einführung in der Bioverfahrenstechnik, que para quien no sepa de qué va eso, es una especie de microbiología algo más avanzada que la de 3º, aplicada a la ingeniería química.
Para tener constancia de que empezábamos las clases hice unas fotillos, en una de las cuales salimos las 4 erasmus que estábamos allí (3 españolas y una francesa).

Instituto de Bioverfahrenstechnik

Claire, Elena, Anabel y Nati


Sobre la clase, qué decir….No me enteré más que de la mitad, pero menos mal que el hombrecillo sigue unas trasparencias que venden en secretaría por el módico precio de 11 €, y por lo menos sé de qué está hablando. El resto de la película, me la invento. Pero para ser el primer día, no estuvo mal. Lo bueno y malo de las clases en Alemania es que en un día das todo lo de la semana sobre esa asignatura, pero claro, estás 1000 h escuchando al hombre hablar de cosas que no acabas de entender…
El resto de investigaciones sobre las clases en Alemania y en alemán ya las comentaré en otro post según vayan pasando los días.
De momento estoy contenta por empezar con algo nuevo. Va a ser todo un reto.

Monday, October 24, 2005

Heidelberg

Domingo: excursión, como está mandado. Esta vez el lugar visitado fue Heidelberg, que está a una hora en tren de Stuttgart. El viajecito estuvo organizado por Luis, que estuvo moviéndose durante toda la semana mandando e-mails para convencer a la gente; y tanto se debió correr la voz, que al final medio Allmandring se decidió a ir a Heidelberg ese día. Hasta mi tándem vino..(se apunta a un bombardeo, todo sea dicho, jejeje).

Llegamos a la ciudad, y como es imposible organizarse siendo ciento y la madre, acabamos tomando un segundo desayuno en una pastelería para perder de vista un poco al resto de la gente. Así que luego ya hicimos la visita más tranquilamente el grupo de gente que siempre vamos juntos.

La ciudad es preciosa, la verdad es que me encantó. No es muy grande, por lo menos la parte antigua, pero las calles, las casas, las iglesias,

y el castillo son muy bonitos. La subida al castillo mereció la pena. Subimos por la cuesta y nos evitamos 315 escaleras que pensamos bajar a la vuelta. Pero al final, ni siquiera las vimos.
Desde el castillo se veía la ciudad, el Neckar y unos paisajes preciosos. Nos hicimos un montón de fotos, como de costumbre, vimos el barril de cerveza más grande del mundo y el museo de la farmacia.


Comida en una especie de McDonald´s de pescado, y más paseo por la margen del río hasta la hora de coger el tren de vuelta. Pasamos por la zona de bares de salir, y la verdad es que nos llamaron la atención por lo bien decorados que estaban. Nos entraron ganas de volver sólo para salir de marcha. Con eso de que es una cuidad universitaria tipo Salamanca, tiene que ser espectacular.


Y poco más que contar de la visita turística. Vuelta a casa y preparación psicológica para el primer día de clase. ;P

Sunday, October 23, 2005

Comiditas españolas

El viernes por la noche estaba programado celebrar el cumpleaños de Agata, que había sido el miércoles anterior, cuando fuimos a la pista de patinaje. Pero en el último momento no pudo organizarse la cena polaca porque faltaba una de las amigas de la cumpleañera. Así, que para no quedarnos con las ganas de cena (en la que íbamos a hacer tortillas de patatas para Agata), preparamos el grupo de amigos otra alternativa en casa de Anabel. Además, de esta forma no levantábamos sospechas de cuáles eran nuestras auténticas intenciones.
Así que allí nos fuimos con un cargamento de patatas, huevos, cebolla y demás ingredientes. Fue como el dicho para niños: uno fue a por huevos, otro los batió, el tercero le echó sal, el cuarto lo cocinó, y el más gordo, gordo….se lo comió!!!!!
Y es que es lo que pasa en las cenas organizadas con mucha gente, y más si son españoles: Cuatro cocinan, y el resto miran. Pero bueno, gajes del oficio…
El caso es que Anabel, Jose, Javi y yo fuimos los encargados de dirigir el cotarro de las tortillas, y de vez en cuando algún otro daba su apoyo (más bien moral que otra cosa ;)). Por otra parte prepararon jamón con pan tomaca y ensalada.
Javi, con su maestría en la preparación de la tortilla de patata se ganó el nombre de Omelettmeister (a cambio de Tortillameister, que suena fatal…). Finalmente intentó darle la vuelta a la tortilla haciéndola volar por los aires, pero ese paso aún lo tiene que practicar más…jeje.


Cuando ya todo estuvo preparado y la gente ya había acabado casi con las existencias de palitos salados y cervezas, nos dispusimos a comer nuestra obra de arte. Pero antes, momento sorpresa para Agata.. Apagamos las luces y le cantamos el cumpleaños feliz en español, inglés y alemán. Y además le dimos los regalos que teníamos preparados!!!! Agata no se lo podía creer, y puso cara de casi llorar por la emoción. Lo mejor de todo es que los regalos le gustaron mucho, eran un reloj y un peluche en forma de sol, y el reloj se lo puso en cuanto lo abrió. La cara que puso cuando lo vio era digna de Foto machen. A los regalos le acompañaron una tarjeta firmada por todos que no descubrió hasta el final de la fiesta!


Finalmente, lo que nos costó preparar unas 2 horas, nos lo comimos en 5 minutos de reloj!!!! A las pruebas me remito, que el reloj de la cámara de fotos no miente. Cuando se acabaron las tortillas fue cuando la gente se empezó a dar cuenta de que había ensalada, y como era lo único que quedaba, también acabaron con ella…
Desde luego es que para las próximas cenas deberíamos aprender a comer con menos ansias, que parece que estamos haciendo carreras…jajajjaja.
La fiesta continuó un rato más, pero como estábamos cansados de toda la semana y la cocina se empezó a llenar de gente que no sabíamos de dónde salían, nos acabamos yendo a dormir.

Al día siguiente, sábado, los chicos habían pensado hacer un cocido aprovechando que Jose no tenía vecinos y uno de ellos le había dejado una olla a presión. Así que con los garbanzos en remojo desde por la noche, a las 11 de la mañana nos fuimos a comprar los ingredientes que faltaban para la receta. Visita al Kaufland durante dos horas hasta que acabamos con dos carros llenos de comida (entre ella la compra particular de Manu, Javi y Santi, que casi acaban con el supermercado..). De vuelta a Allmandring fuimos a la cocina de Jose a cocinar. La olla a presión estaba un poco escacharrada, pero a grandes males, grandes remedios, y para que funcionara bien la tuvimos que atar con la correa de las llaves de Agata. La cosa suena a chiste, pero funcionó, y el cocido salió bien bueno….Como éramos bastantes tuvimos que hacer dos tandas, pero preparamos hasta sopa de cocido!!! La comida fue toda una odisea y la comimos en desorden, pero mereció la pena. Las conversaciones mientras cocinábamos, comíamos y hacíamos la sobremesa no tuvieron desperdicio, y todos nos lo pasamos genial. Hasta pastel de chocolate tuvimos! Para que luego piensen nuestras respectivas madres que nos cuidamos mal, o no comemos…


Tan bien nos lo pasamos entre unas cosas y otras, que este debió ser el cocido más largo de la historia…Desde las 11 que fuimos a comprar, hasta las 6 que nos fuimos de la cocina pasaron unas cuantas horas, eh?

Y nos fuimos porque había otro plan pendiente esa tarde, que si no…El caso es que a las 7 empezaba en Stuttgart la Kulturnacht. Así visto, y teniendo como precedente lo que había oído de otras ciudades en las que hacían esas noches culturales, parecía que la noche prometía. Pero al final la Kulturnacht resultó ser la actividad donde tirar mejor 14 € de tu bolsillo. Con decir que desde las 7 a la 1 y pico de la mañana lo mejor fue entrar en el cine a ver los anuncios participantes en el festival de Cannes se ha dicho todo. El resto de actividades fueron bastante desastrosas: Visita al observatorio de Stuttgart en el que vimos el símbolo de la Sparkasse (caja de ahorros…) con un súper telescopio, entramos en un teatro de variedades que duró 10 min, escuchamos un concierto de rock de gente de la quinta de los Rolling, vimos los cortos hechos por universitarios para sus clases y nos mojamos debajo de la lluvia. ¿Emocionante, no? A la 1:30 ya no nos quedaban ganas para ir al concierto de jazz que debía ser algo decente y nos fuimos a casita. En el nachtbus nos encontramos a más gente que también había participado en la Kulturnacht, pero habían sabido elegir mejor las actividades y casi me pongo a llorar cuando escuché lo bien que se lo habían pasado. El año que viene vengo a Stuttgart sólo para la Kulturnacht, lo prometo ;P

Friday, October 21, 2005

Welcome Week

Así es como se llama la primera semana del curso en Stuttgart, eso siempre y cuando tengas clases, jejejeje. Como no era mi caso, me dediqué la semana a hacer cosas que durante el resto de semanas que he estado aquí no he podido hacer por falta de tiempo debido al curso de alemán.
Además, he empezado a patear los institutos relacionados con mi carrera en busca de un proyecto o Diplomarbeit que me convaliden por Prácticas en Empresas de mi querida Madrid.
Como en eso no he tenido mucha suerte por el momento, me dedico a hablar de las fiestas y demás actos socio-culturales a los que me he dedicado.

El martes después de comer fuimos al Museo Mercedes-Benz, pero cual fue nuestra sorpresa cuando llegamos y vimos que el horario de cierre era las 5 de la tarde!!! Teníamos 40 minutos escasos para ver la galería de coches, que según habíamos oído era bastante interesante. Mientras esperamos el bus que nos llevara dentro de las instalaciones de Mercedes-Benz supervisamos las obras del nuevo museo que inaugurarán en mayo del año que viene, si todo va bien. Pero como estamos en Alemania, supongo que los plazos se cumplen rigurosamente…
Sobra decir que todos los empleados de la firma tenían coches acordes con el lugar de trabajo, y había que esforzarse mucho para ver alguno de la competencia.
El museo no es muy grande, pero tiene coches bastante chulos. Además te dejan un telefonillo que te va contando la vida y milagros de Benz y de DaimlerChrysler, así que se pasa ameno el rato. A las 5 menos 10 nos empezaron a echar muy educadamente por los altavoces, pero como no nos daba tiempo a ver todo apuramos y apuramos, hasta que finalmente el del micrófono se dio por enterado que no éramos alemanes y soltó una improvisación en inglés que nos animó a irnos. Pero sin prisas, jejeje. Aún hubo tiempo para pasar por el servicio y coger todas las postales de coches habidas y por haber…...Los empleados del museo ya se lo tomaban a risa, e incluso a uno de ellos le oí decir: son españoles…..Hasta el autobús nos tuvo que esperar….No digo más.


Después de la visita fugaz al museo, los chicos se fueron al gimnasio, y yo me fui con las niñas al polideportivo a hacer fit, fit, fit, que es a lo que nos hemos apuntado para mover el culo un poco. Es como gimnasia del cole, y el primer día hicimos dos grupos: aeróbic y baloncesto. Me lo pasé genial, y acabamos perfectas para ir derechitas a la ducha.
Pues eso, ducha y cena y al Unithekle, el bar-casa rural que tenemos en el campus. Se celebraba la segunda Stammtisch o reunión internacional. Como siempre, mucha gente (más que en la primera de septiembre), cervezas y muy buen ambiente. Charlita, fotos y a la cama.

El miércoles por la tarde fuimos a patinar sobre hielo a la pista que hay en Stuttgart. Como era uno de los actos de la semana de bienvenida, la entrada era gratis y sólo había que pagar el alquiler de los patines. Fuimos más de 20, parecía una excursión organizada, y sorprendentemente llegamos y nos fuimos todos juntos.
En la pista cada uno demostró lo que sabía hacer. Algunos, como Manu, que dice que no sabe patinar, daba vueltas y vueltas, y piruetas hacia delante y detrás como si se hubiera pasado la vida encima de los patines. Otros, como yo, nos costó un poco bastante lo de soltarnos de la barandilla, para evitar la inevitable torta en el hielo. Y la inmensa mayoría se soltó y se pasó la tarde vuelta va, vuelta biene. De vez en cuando me agarraba alguno de los que controlaban el tema y la cosa se aceleraba. Aún no sé cómo no conseguí tirar a Manu ni a Nieves al suelo. Olé por ellos…
Después del ejercicio, un kebap, que no había ánimos de cocinar y estábamos hambrientos y cansados. Nos encontramos con españoles que iban a la fiesta del Max Kade, pero nosotros, nos fuimos a reposar a casa, que ya habíamos tenido suficientes emociones.

El jueves por la tarde nos fuimos a comprar al Kaufland y nos encontramos con una carrera muy particular por medio del campus: la carrera de la cerveza. Íbamos Anabel. Nieves y yo por el camino, estas dos con una caja de cervezas para devolver en el súper, cuando nos encontramos a los participantes preparados para empezar, pero con las cajas de cervezas llenas, jejejeje. Nos animaron a participar, ya que como seríamos el único equipo de chicas, ganaríamos seguro, pero decidimos dejar la fiesta para luego. A la vuelta de la compra los corredores habían acabado y ya estaban terminando con la barbacoa que habían preparado los del Columbus (el bar organizador) para ellos. Allí que nos acoplamos, y acabamos bebiendo cervezas y comiendo carne por el morro. La mayor parte de la gente se fue a casa ya cenada.

Sólo quedaba prepararse para la bomba de la Welcome Week: la Fiesta de bienvenida en ZAPATA. Todo el mundo tenía ya su entrada, y el que no se fue corriendo a la taquilla a primera hora para no quedarse fuera.
Como el sitio estaba en el quinto pino, nos costó un poco llegar, pero finalmente nos fuimos encontrando gente por el camino. Al llegar, súper cola para el ropero, y las salas abarrotadas. Además, aquí no saben lo que es el aire acondicionado, así que os podéis imaginar la situación.
Por lo demás, la discoteca está muy bien. Tiene varias salas con música diferente (unas 4 si no me equivoco) y barras en cada una. La primera era la más llena y no se podía ni respirar. Así que ni me fijé en qué música ponían. La segunda en la que estuve era techno machacón que no la aguantaba nadie, y por supuesto que era la sala más desocupada y en la que mejor se estaba en cuanto a calor se refiere. Si seguías andando llegabas a la sala de música disco, más bailable, con los mejores temas de discoteca. Allí pasamos un buen rato, y tras otra exploración a la discoteca, encuentros con todo el mundo, y visita a la barra, acabamos todos los españoles y parte de los amigos extranjeros en la sala de salsa y pachanga. Sobra decir que nos lo pasamos genial, todo el mundo bailando, muy buen rollo y muchas risas.

erramos la discoteca y nos fuimos andando hasta la parada del S-bahn. Como eran las 4,30 de la mañana, faltaba para que pasara el U-bahn, así que como a alguien aún le sobraban energías, organizó el paseo para desgracia de mis pies….Menos mal que la charlita por el camino amenizó el recorrido y me olvidaba un poco de los pinchazos que me producían los zapatos….

El viernes por la mañana, todo el mundo durmiendo. Algún osado quiso ir a clase, pero como mandan las leyes naturales, se volvió a casa a dormir como es debido.

Tuesday, October 18, 2005

Comienza la Uni!!!

O eso creía yo….
Después de pasarme media semana mirando en internet las asignaturas, recopilando papeles, folletos, y demás familia, ya tenía más o menos claro que el día 17 a las 8 de la mañana (que menudas horas, por cierto….) empezaba las clases en la uni. Así que después de la excursión a Freigurg, prontito a la cama para descansar. O eso creía yo también….
Vinieron de visita los ICAIs (va con cariño, que lo sepáis….) y me acabé acostando casi a la una, con lo que como mucho, muchísimo dormía 6 horas.
Sonó el despertador y como no me acababa fiando mucho del librito que Jose me había prestado para mirar las asignaturas (no me fiaba del libro, no de Jose), me puse a buscar otra vez en internet, pero por otro lado que no había mirado los días anteriores. Cuál fue mi sorpresa, cuando a las 7:10 de la mañana descubro que ese día no tenía clase!!! Que además la habían cambiado al miércoles, y empezaba una semana más tarde….!!!!!!! AAAGGGGGGGGGGGGGGGHHHHH
Y para eso madrugo?????!!!!!!!
Ya que no me podía volver a dormir me puse a configurar de nuevo un horario (el enésimo en esa semana) con los nuevos descubrimientos. Toda la mañana delante del portátil y seguí con dudas respecto a qué asignaturas coger porque han cambiado la mitad respecto a la información antiquísima que nos habían estado proporcionando hasta ahora....Paciencia y una caña. Y otra semana de vacaciones….;)

Monday, October 17, 2005

Freiburg

El domingo, excursión, como viene siendo habitual. Esta estaba organizada por el IZ, y el viaje era en autobús. Visita a la Selva Negra, con casas típicas incluídas donde hacía un frío que no quiero pensar en invierno puro y duro como se las arreglaban antiguamente. Claro, con razón nos dijeron que de seis a nueve meses no se podía trabajar en el campo y los hombres se dedicaban a hacer relojes de cuco…Las mujeres, por su parte, se divertían haciendo sombreros de paja e hilando. Gran vida, eh?
Vimos un molino de agua que estaba lleno de telarañas, pero para sorpresa de todos los asistentes a la charla del guía, funcionaba!!!! Hasta salía harina!!! El guía se prestó para la exhibición y su jersey acabó lleno de harina, jajajaja.

Luego degustamos una especie de sidra que estaba bastante mala, o quizá es que nuestros paladares no están acostumbrados a semejantes sabores…El caso es que al principio todos fuimos a probarla de cabeza, y más porque era gratis, jejejje, pero cuando empezamos a ver las caras de asco de la gente, se nos quitaron las ganas, y los vasos empezaron a circular porque ninguno se quería quedar con semejante brebaje…los alemanes por su parte, bebían y bebían…


De la Selva Negra, viajecito directo a Friburgo para comer en la cervecería más antigua de la ciudad, y paseo turístico guiado en inglés o alemán, según el gusto del consumidor. Como me quería enterar de algo, me fui con el grupo de inglés, que para forzar la máquina con el alemán y no enterarme de nada, ya estarán las clases de la uni ;)
Sorprende en esta cuidad que todo está reconstruído después de la Segunda Guerra Mundial, cuando lo único que se mantuvo en pie fue la catedral. Por falta de tiempo no pudimos subir a la torre, y la verdad es que después de ver las fotos de la gente que sí pudo subir me ha entrado envidia….(pero sana, jejeje).



Viajecito en bus de vuelta a casa en el que aprovechamos para aprender alemán con ayuda de un diccionario….Lernen wir, oder was???? ;)

Sunday, October 16, 2005

Última semana del curso de alemán

El lunes estaba medio muerta después de la paliza de viaje al castillo, y lo dediqué a reposar y hacer alguna cosilla pendiente en casa, así como la primera visita al Hausmeister después de mi llegada para pedirle que me cambiara el colchón.

El martes, la madre de Silvia preparó una cena al más puro estilo “comidita de mamá”, para despedirse, ya que había estado con nosotros unos cuantos días. La cena fue estupenda: ensaladilla rusa, tortilla de patatas y carne a la cerveza con ciruelas. Todo un lujo! Unas cuantas fotos, discurso de despedida incluido en español con traducción simultánea al alemán para los presentes no hispano-parlantes, charlita y a la cama.





El miércoles nos esperaba el examen final de alemán, y los nervios estaban a flor de piel, a pesar de que el curso tiene fama de que nadie suspende. De todas formas, allí estábamos todos con nuestros libros, las tablas de verbos irregulares (que no son pocos…) y repasando la pasiva y el Konjunktiv II. El examen fue común para cada nivel, y algo más difícil de lo esperado, pero una vez hecho, todos a la calle, y a prepararse para la fiesta de la noche. Antes de la fiesta, quedamos todos los de clase de alemán para tomar algo juntos en una cervecería bastante chula. Lo que al principio era una reunión de media clase escasa, se acabó convirtiendo en una quedada con bastante gente. De españoles sólo fuimos dos, Jose y yo, y acabamos sentados uno en cada punta de la mesa, así que me pasé dos horas enteritas hablando en alemán con el resto de compañeros…No era consciente todavía de que podía hablar tanto y tan seguido…jeje.


Lo dicho, por la noche, fiesta. Lugar: Max Kade, la archiconocida residencia del centro que cada miércoles noche organiza una fiesta en la terraza (piso 15). Los cubatas no están mal de precio, y el ambiente es bastante bueno. Las vistas son geniales, se puede ver toda la ciudad iluminada. Al principio tuvimos problemas para entrar ya que a pesar de estar supuestamente apuntados en lista, no aparecían nuestros nombres por ninguna parte. Todo se solucionó con una llamada a mi buddy, y su amiga-enchufe nos pasó sin problemas. Arriba, montones de gente, muchos de ellos conocidos. La fiesta se fue animando y animando, hasta que a la 1:30 se acabó, como el buen horario alemán recomienda. Los españoles fuimos los que más tardamos en salir, cantando a voz en grito las típicas canciones de coña. Tras una reorganización del personal (unos que se iban, otros se quedaban), nos dirigimos a Stereo, el lugar más cercano para seguir con la marcha. El sitio en cuestión deja bastante que desear, y desde luego que no pueden pedir por la entrada más del euro y medio que nos costó. Más sería un atraco. Allí hasta el cierre, que como no podía ser de otra manera, fue a las 4,15. Que alguien me explique qué hacemos a esas horas un miércoles por la noche! Pues como la gente estaba hambrienta, todos al kebap más próximo a llenar el estómago. De paso hacíamos tiempo para coger el primer s-bahn, que gracias a dios que va acorde con el resto de horarios y no te deja tirado en la calle hasta las 6 como nos solía pasar en Madrid.












El jueves fue el último día del curso de alemán, y tras corregir el examen, hablar un poco de nada en particular y hacer la pausa de media hora con bollo incluido, el profe se enrolló y nos dejó irnos. De las notas del examen, keine Ahnung (ni idea); “en 2 semanas”, nos dijo. ¿¿¿¿¿¿Tanto le cuesta??????

Denis, Onur, Alper y Nehmre
Elena, Jose y Santi







Claire, Toño y Elena

Nathalie y Chris





El viernes, comienzo de fin de semana, había una súper fiesta en la 20D. Fiesta en la terraza, con el fresco que hace por la noche!!! La verdad es que lo tenían muy bien montado, con barra, altavoces y todo. Gran asistencia de gente, y bastante práctica del alemán fue el resumen de la noche. Conocí a un alemán y a su amigo español; Simon y Fidel, respectivamente; y por fín tengo un tandem para hablar!!!. Antes ellos dos eran tandem, pero ya pasan tanto tiempo juntos porque se han hecho amigos y salen de marcha, que han pensado en buscarse otro tandem, o algo así. De todas formas, con el alemán que habla Fidel, no le hace falta ningún tandem nunca más. En cuanto a Simon, no parece alemán, y Fidel me dijo que es el tipo más majo y enrollado que había conocido por aquí (en cuanto a alemanes se refiere). Y la verdad es que no le falta razón.
La fiesta acabó en la cocina cuando el frío en la terraza ya había dejado entumecido hasta al más pintado, y allí continuó largo y tendido.


El sábado pasó sin más ni más, y a pesar de tener planeado ir a la fiesta de los Finlandeses de mi clase, al final se hizo un poco tarde, y como era en el centro no fuimos. Como necesitaba aire fresco acabé yendo a otra fiesta en otra terraza con todos los niños. Más que una fiesta aquello parecía un entierro, pero se animó un poco al empezar a llenarse aquello de españoles. La cerveza gratis era lo mejor de la fiesta, porque el frío tampoco acompañaba mucho. Era supuestamente una despedida de un italiano, y a los únicos italianos que vimos estaban sentados en las escaleras de la casa cuando nos íbamos. Qué fiestas más extrañas se montan en Allmandring….

Monday, October 10, 2005

Schloss Neuschwanstein

Domingo por la mañana: 6:57 h. Tocan a mi puerta: Iris! “¿YA?!!!”-pregunto yo. “Son las 7!”, dice Iris. “Aaggggghhhh!!!! No me ha sonado el despertador!!!!!”
En 10 minutos me desperté, me vestí y preparé los bocadillos para ese día. Y corriendo, corriendo, a la parada del S-Bahn donde habíamos quedado con todos los demás. Llegamos por los pelos! Casi se iban porque perdían el s-bahn ….Menos mal que llegamos!
Viajecito de 4 horas con transbordos incluídos, pero esta vez sin confusiones ni malos enlaces.

Cuando llegamos al pueblo donde está el castillo cogimos un bus hasta la zona más turística. Tras pagar la entrada precio de grupo (para ser una excursión no organizada por el IZ tuvo bastante afluencia) tuvimos que andar unos 40 min cuesta arriba hasta el castillo, con paradita incluida para comer.
Sobre el castillo y los alrededores lo único que se puede decir es que son impresionantes. Muy, muy, muy bonitos. No me extraña que sea el castillo en el que se inspiró Walt Disney; es totalmente de cuento. Está decorado por todas partes con cisnes, ya que el rey Ludwing II de Baviera, que fue quien lo mandó construir tenía obsesión por ellos. En la visita turística nos dieron un telefonillo con el que podíamos escuchar la explicación de cada una de las salas por las que pasábamos, así como parte de la vida y milagros del tal rey loco. Tenía una gran amistad con Wagner (rozando en lo sospechoso), y rehusó a casarse con su prima una vez que ya estaba acordado el matrimonio.
Los paisajes alrededor del castillo son inmejorables. Te pasarías el día contemplándolos sin cansarte. También hay varias rutas para hacer a pie por las montañas cercanas.
Una vez visto el castillo, haber hecho las fotos pertinentes por fuera, por dentro y en lo alto del puente por encima de la garganta donde nacía un río, bajamos la montaña para llegar hasta el lago que hay en la llanura. Allí pasamos el resto de la tarde hasta que nos tomamos un ca
fé para recuperar energías antes del regreso a casa.
Autobús hasta el tren, y otras tantas h
oras de viaje hasta Stuttgart, pero mereció la pena. Lo más destacable del regreso: las conversaciones de chicos en las que acabé involucrada casi como uno más….no me había reído tanto en toda la semana….¡¡Gracias chicos por esos momentos tan divertidos!!

Sunday, October 09, 2005

Del Columbus 2x1 nos perdemos hasta la Volkfest

El viernes, tras un jueves un tanto tranquilo para lo que se iba acostumbrando por aquí, se presentaba otra fiesta en Pfaffenhof: La mojitada. Pero antes de pasarnos por allí para ver qué se cocía por aquel ambiente, nos fuimos a cenar al Columbus Silvia, su madre, Cristian y yo. Los fines de semana hay dos por uno en la cena de 10 a 11 y hay que aprovechar. Tanto y tan bien han hablado del sitio, que en cuanto lo propusieron acepté a ir, para comprobarlo yo misma. Cuando llegamos estaba llenísimo de alemanes bebiendo cerveza, por lo que acabamos cenando en una mesa improvisada que la camarera nos preparó, especialmente a Meister Cristian ;) La cena, deliciosa, hasta con banderitas españolas nos la pusieron...; acabamos con el estómago pidiendo una pausa y un café para bajarlo todo.
Después de la cena teníamos pensado ir a la fiesta, pero como se nos pasó la hora, cuando pretendíamos ir la gente ya se había ido en el último S-Bahn a la ciudad, así que nos quedamos de tertulia con más españoles, entre los que había algunos nuevos. En la calle hacía frío, así que acabamos en mi cocina, para deleite de la comunidad china, supongo.

El sábado por la tarde era el penúltimo día de Volkfest, y había que ir a despedirla. Pero por no pasar tantas horas allí metidos, dado que ya conocíamos el ambientillo, nos fuimos a dar una vuelta a un monte desde el que supuestamente se vería toda la ciudad. Cuál fue nuestra sorpresa, cuando al llegar, aquello era muy bonito, pero de ciudad, nada de nada, sólo una pequeña parte. Así que bajamos las calles totalmente empinadas hasta llegar a Marienplatz, donde nos montamos en un tren de cremallera que esperábamos nos llevara a un mejor punto turístico. Pero el intento fue fallido de nuevo: acabamos en medio de ninguna parte! Casitas bajas, muy monas, mucha cervecería, una parada de S-Bahn, pero ni idea de dónde nos encontrábamos….y eso que Stuttgart no parecía muy grande! Nuestro nuevo vecino Amir, que se había venido con nosotros porque estaba más aburrido que una ostra en la resi, preguntó a un hombre y nos montamos en un autobús según sus indicaciones. Como no sabíamos qué íbamos buscando exactamente, nos quedamos en el bus hasta que se acabó la línea!!!! Claro, cuando quisimos mirar en el mapa dónde estábamos, nos habíamos salido de Stuttgart y de los alrededores. Estábamos a la altura del aeropuerto, que viene a ser más de 40 min en S-Bahn hasta el centro.
Cuando ya nos encontramos, cogimos un bus de vuelta e hicimos mil transbordos hasta llegar a la Volkfest, que era nuestro siguiente punto a visitar. Allí, más de lo mismo del resto de días, con la diferencia de que por una vez, ¡cambiamos de carpa! Como era el penúltimo día, estaba todo lleno hasta decir basta, pero suerte la nuestra, que nos pudimos colar para entrar sin apenas hacer cola. Dentro estaba medio campus bailando encima de los bancos, y todo el mundo bebiendo cerveza. A las 11 y media todos a casita. Algunos valientes salieron de marcha; los abuelos nos fuimos a la cama, que al día siguiente nos esperaba el castillo de Walt Disney.

Friday, October 07, 2005

Despedida de Xabi

Unos llegan y otros se van. Mientras que los nuevos Erasmus españoles vamos llegando por oleadas, los ya veteranos que llevan aquí desde por lo menos seis meses, empiezan a hacer las maletas. Entre ellos, Xabi, compañero de aventuras en nuestro primer mes aquí. En septiembre estuvo acabando el proyecto y finalmente lo presentó a principios de octubre, con buenos resultados, esperemos! (aún no se sabe la nota…)
Así que para despedirle como es debido, sus vecinos de casa prepararon una gran cena a base de Spätzle, comida típicamente soava y un sinfín de postres, a cada cual mejor. Allí nos reunimos un buen número de gente que queríamos disfrutar de las últimas horas de Xabi en Stuttgart.
Como su avión salía temprano al día siguiente, nos fuimos pronto a dormir, si bien el homenajeado tardó horas y horas en despedirse de la gente de la cocina. Por eso, y como me entró el sueño, me fui a dormir, y a la mañana siguiente me levanté a las 7,30 para despedirme.
Así compensé que el día que presentó el proyecto no fui a la Volkfest a celebrarlo, jejeje.
Xabi, un saludo desde aquí, y mucha suerte!

Tuesday, October 04, 2005

3 octubre: Dándolo todo en la Volkfest

Lunes festivo en Alemania debido a la celebración de la unificación alemana. Para nosotros significaba que no había curso de alemán. Además, para nuestra suerte, había 2x1 en la Volkfest, así que el plan para ese día estaba más que resuelto. Algunos se plantaron allí al toque de diana, que viene a ser las 4 de la tarde. Otros más moderados entre los que me encontraba yo, llegamos a eso de media tarde, cuando los demás ya iban por el 2º o 3º litro de cerveza y todos encima de los bancos dando botes. Hasta la madre de Silvia se había apuntado a la fiesta!
La tarde estuvo muy divertida. Todos con las cervezas en alto, brindando con todo el mundo (Prost! Y mirando a los ojos, salvo pena de 7 años de mal sexo…). Allí coincidimos los españoles que llegamos en septiembre, y los recién llegados en octubre. Además, se nos juntaron el resto de compañeros de alemán de unos y otros, por lo que acabamos conquistando unas 3 ó 4 mesas, más gran parte del suelo de la carpa. Un resumen de todo lo que allí pasó es: cerveza, canciones, bailes, una conga, y muchos líos amorosos….Si es que no se les puede dejar sólos!!!



Izda, mogollón; Anabel, Iris, Pablo, Raúl, Ximo, Ángel, Agata, Juanga, Silvia y Nieves

Dcha: Anabel y dos pretendientes

Izda: Ximo, Agata y Jose
Dcha: Iris, Anabel y Elena
Como anécdota de la tarde, está el descubrimiento del regalador de erizos! ¿Qué no sabéis a qué viene esto? Muy sencillo, ahora mismo lo explico, ya que no he puesto ningún post sobre esto de momento. Resulta que un domingo hace unas 2 semanas, más o menos (el primer finde de la Volkfest), me levanté y tenía en la puerta de mi cuarto una caja de cartón con un erizo dentro. UN ERIZO!!!!! Sí, ya sé que por el campus ver animalillos de este tipo no es muy extraño, pero que te los encuentres de visita en la puerta de tu cuarto, es un poco raro. Como no sabía quién lo había puesto ahí, lo metí en la habitación, y el pobre se pasó el día sobando en la cajita. Mientras, yo me pasé un rato buscando información en internet sobre los erizos, ya que no sabía ni qué comían….Para información del consumidor, decir que son insectívoros, pero a falta de pan buenas son tortas, y se conforman con comida de perro y de gato. Pero de la más alta calidad, oiga…
Mientras aparecía el regalador de erizos, todo el campus se fue enterando de que tenía una nueva mascota, y algunos como Javi se pusieron a la cola de adopción en caso de que finalmente no me lo quedara. Al final del día descubrí que no me lo había regalado ningún vecino y nadie parecía saber de dónde había salido semejante animal, así que se lo di a Javi para que lo cuidara. Pero él, aconsejado por Felipe, lo acabó dejando en libertad.

Tras dos semanas de no saber nada del erizo, de repente, ese día en la Volkfest, me dice Ángel: “ven para la otra mesa que algunos españoles te tienen que decir algo”. Voy para allá, y me encuentro a cuatro de ellos con una pegatina por delante que ponía: Erizo I, Erizo II, Erizo III y Erizo IV. Por detrás, tres llevaban otra que decía: “Pío, pío que yo no he sido”; y Antonio, el regalador de erizos, tenía otra diferente: “Pío, pío que he sido yo”.
Menuda sorpresa! No podía dejar de reír….Nunca me hubiera imaginado que me lo hubiera regalado él (camiseta negra con letras blancas) con ayuda de Ángel (con la lengua fuera), que como cuando se lo encontraron a la vuelta de la Volkfest no se ponían de acuerdo en quién se lo quedaría, decidieron regalarlo. Y mi casa debía de ser la que más cerca les pillaba, jajaja.

Monday, October 03, 2005

Munich: Oktoberfest

A las 6,15 de la mañana quedamos un grupo de españoles para ir a la Oktoberfest de Munich. Si hubiera sido para hacer cualquier otra cosa, seguro que nadie se hubiera levantado a esas horas intempestivas, pero para una nueva aventura como esta, todo el mundo estaba dispuesto a darse el madrugón.
Con la marca de la sábana todavía puesta en la cara, cogimos el S-bahn y varios trenes de cercanías hasta llegar a Munich algo más tarde de las 10 de la mañana. Como viajábamos con el Wochenendeticket, el viaje salió súper barato: 6 euros cada 5 personas! Ida y vuelta!!! Por supuesto que de vez en cuando, los revisores nos lo pidieron y no hacían mucho hincapié en contarnos a todos, a pesar de que Neque se empeñó en decir en alemán durante todo el viaje: “Entschuldigung! Ich habe keine Ticket!!!!!”
Al llegar a Munich estaba lloviendo, como era de esperar según el tiempo que estaba haciendo los días anteriores. Después de la parada obligada en un kebap y la visita al servicio (algunos pagaron hasta 1,20 € por ir al baño!!!) nos dirigimos hasta el recinto donde se celebraba la Oktoberfest. De camino nos encontramos con muchísima gente que también iba, en parte porque era domingo y nadie trabajaba, y por otra parte, porque era el penúltimo día de fiesta…Era sorprendente la cantidad de gente que iba vestida con los trajes típicos de la región!

Qué decir de la Oktoberfest??? Pues que en espíritu es igual que la Volkfest de Stuttgart, pero en dimesiones mucho más grandes. Las carpas son mayores, el recinto también, y la cantidad de gente…Impresionante. Pero con tantas cosas a lo grande, nos quedamos con las ganas de entrar en ninguna carpa, porque estaba todo hasta la bandera. Casi vimos la luz en un momento en el que una salida de emergencia de una de las carpas se abrió, y se produjo una avalancha de unas 60 personas intentando entrar a la fuerza, movimiento que por la “ley de acción-reacción” fue totalmente contrarrestado por un guardia de seguridad alemán tamaño 4x4 que se echó literalmente sobre nosotros gritando fuertemente RAUS, RAUS!!!!! (fuera! entiéndase). Así que nuestro gozo en un pozo. Sólo quedó dentro Santi, que visto que se había quedado solo, no tuvo más remedio que salir de allí….jajajaja.


Como en la Oktoberfest no teníamos mucho futuro, nos fuimos al centro de Munich a visitar un poco la ciudad. La lluvia era incesante, y a las 2 horas de estar paseando, el grupo general se dividió en dos más pequeños: uno se volvía a la Oktober, y el otro (más minoritario) se quedaba de turismo pasado por agua. Yo me quedé en el segundo grupo y seguimos viendo algunos monumentos interesantes y finalmente acabamos comiendo en el McDonald´s, para disgusto de Manu ;).
Cuando ya estábamos más sequitos y con ganas de seguir andando, nos volvimos a la fiesta a buscar al resto y nos encontramos que parte del grupo fiestero se había rajado y habían vuelto a Stuttgart a disfrutar un poco de la Volkfest. Tantas horas de viaje para nada!!
Los que quedamos estuvimos en un bar que habían montado en un carrusel, y al rato nos fuimos a coger el tren vuelta a Stuttgart. Esta vez nos tocaban 3 transbordos bastante ajustados de tiempo. La gente en el tren íbamos amontonada, la mayoría borrachos alemanes que llevaban medio día o más dentro de una carpa bebiendo cerveza. Nosotros, según nos dijo una alemana con la que Manu se puso a hablar, éramos los más normales de todo el tren para haber venido de la Oktoberfest.
La vuelta estaba prevista en 3 horas, si todos los transbordos se cumplían. Pero como ese día nada podía salir bien, el segundo tren se paró casi media hora, vino la policía a otro de los vagones, y llegamos al siguiente pueblo (Memmingen) 20 min más tarde de lo necesario. Conclusión: casi una hora de espera al siguiente tren. A partir de ahí los enlaces de los trenes eran imposibles, y nos intentamos meter en un tren rápido (no permitido con nuestro billete); pero sólo fue acercarnos a la puerta, y casi sin preguntar, el revisor dijo con muy mala cara: NEIN; NEIN; NEIN (sobran las traducciones). Así que a esperar otros 40 min al último tren que se suponía que nos llevaría a Stuttgart. Cuando por fín llegamos a la cuidad, 500 metros obstáculos hasta el andén del S-bahn, no lo fuéramos a perder, que era lo que nos faltaba…Gracias a la Volkfest y los horarios de metro puestos para tal ocasión, conseguimos llegar al campus sanos y salvos, aunque eso sí, bastante cansados, mojados, y dos horas y media más tarde de lo que pensábamos…

Sunday, October 02, 2005

Fin de semana, fin de septiembre

Después del paseíto por Wilhelma, estaba cansada y con bastante hambre, así que me gustó el plan que me encontré al llegar a casa: Cena en casa de Juanma, con mil alemanes! Por fin alemanes en cantidades mayoritarias a españoles!
Allí nos dirigimos y para nuestra sorpresa no habían acabado de hacer la cena, así que colaboramos con muchas ganas. El menú eran piccolinos, o mini-pizzas, como lo queráis llamar. Era todo artesanal, hasta la masa, que la hizo un alemán. El resto, entre todos: que si extender las bases, poner el tomate, los ingredientes….Muy currado todo, incluso había pizzas conformas de Mickey Mouse y de flores!!! Hay que decir que al final estaban súper buenas, y nadie se quedó con hambre…
Por supuesto, que con tanto alemán en aquella cocina, practicamos el idioma, que es lo que importa, y conocimos gente muy maja.

Después de la cena, nos pasamos por la despedida de Jano, que se despedía de casa, porque todavía estará en Stuttgart hasta que se acabe el curso de alemán. Allí, más de lo mismo de todas las fiestas, ya os lo sabéis. Gente bailando, bebiendo, y hablando en todos los idiomas. Me encontré con Jorge, amigo de mi amiga Mª Carmen de clase, y todo por pura casualidad!!! Si es que el mundo es un pañuelo!!! Y los que me conocen bien, tienen motivos más que suficientes para creerme…




El sábado organizaron las polacas una cena típica con una especie de crépes, pero al estilo polaco, y por supuesto que con otro nombre. La cena estuvo genial, las polacas, entre llas mi vecina Agata, llevaban cocinando desde las 7 y a las 9 se empezó a llenar la cocina de gente hambrienta deseosa de probar todas las salsas diferentes. Había crépes dulces y salados, y alguna delicatessen que unos y otros llevaron para colaborar. Pasadas las 12 de la noche, había en la cocina un sinfín de personal, la mayoría sin origen conocido…Lo que pretendía ser una cena con unos cuantos amigos, acabó siendo una fiesta abarrotada en la que estaba medio campus..
Esa noche, prontito a la cama, que al día siguiente teníamos planeado un viaje a Munich para conocer de primera mano la tan sonada Oktoberfest. Más detalles en el próximo post.
Con todo esto, ya ha hecho un mes que llevo aquí, y yo sin enterarme...El tiempo está pasando muy deprisa, pero intento aprovechar al máximo todo lo que ocurre...