Stuttgart: mil cosas que contar

Friday, September 30, 2005

Wilhelma

En el curso de alemán se encargan de que aprendamos un poco de todo, y para no aburrirnos demasiado, de vez en cuando organizan una excursión a alguna parte de Stuttgart y de los alrededores. Cada clase tiene su propia excursión donde se elija entre las opciones que dé el profesor. Nosotros podíamos elegir entre ir a la Staadtgalerie (museo) o al Zoo Wilhelma. Obviamente, elegimos el zoo. Mucho más divertido, dónde va a parar….
Allí nos presentamos el viernes, con ganas de ver los animalitos, y sobre todo, de saltarnos una clase de alemán, aunque con el profesor que nos tocaba (“el enterrador”) se hace muy ameno. Pero siempre viene bien salir a tomar el aire…
A la entrada ya estábamos todos con la boca abierta por lo bonito del lugar, y es que, aparte de ser un zoo, tiene muchísimos jardines muy cuidados con flores de todos los colores. Un lujo para la vista. La primera imagen fue un césped verdísimo rodeado de un sinfín de flores, árboles de vez en cuando, y en medio, un gran grupo de flamencos (Flamingos auf Deutsch).
Empezamos a caminar por el jardín, y cada parte era más bonita que la anterior. Parada obligada cada pocos metros para hacer las fotos de rigor, y al rato, empezamos a ver los animalillos.

Los primeros fueron los monitos, pequeñitos, casi bebés. No he visto nada más gracioso! Se perseguían, jugaban, saltaban, daban volteretas….Un no parar de reír. A ellos les siguieron sus padres, los monos grandes, los gorilas y chimpancés. Vimos monos de todos los tamaños y colores! Después las aves: loros, águilas, buhos (Uhu, muy difícil en alemán, jajaja) y los animales de cuatro patas: cebras, burros, rinocerontes, hipopótamos, leones, tigres, panteras, y un etc tan grande que como los nombre a todos acabo el post mañana por la tarde…Los hipopótamos eran muy graciosos, allí bañándose en el agua; y las pobres jirafas estaban encerradas en unas jaulas un poco pequeñas para su tamaño. Será que no les apetecía salir a tomar el aire fuera…También vimos cómo los papás tigres cuidaban de los hijitos tigres y cómo los cuidadores del zoo limpiaban a un elefante enorme. Para elefante, el de madera con el que nos hicimos una foto! O unas cuantas, mejor dicho….

Después de esto vimos a una pareja de monos en pleno acto de apareamiento, que por lo que nos pareció, el macho estaba orgullosísimo de hacérnoslo contemplar después de pasearse a dos patas mostrando sus encantos.
A los monos les siguieron los pollitos, que estaban saliendo del huevo en ese momento, y a los ratones blancos y negros con los que estaban haciendo el experimento de Mendel (¿os acordáis de los guisantes amarillos y verdes???? Pues eso mismo, pero con ratones de colores). De ahí a la selva tropical, que vaya humedad que había! No se podía ni respirar. Allí estaban plácidamente las tortugas y los cocodrilos, y alguna serpiente.
La casa de los insectos fue la menos agradable en general para todos, pero había, no obstante, algunos muy curiosos, como el insecto hoja, que si no se movía, no lo distinguías del resto.
Las mariposas volaban libremente por su casita, y se posaban en las flores para que les hiciéramos fotos (¡qué presumidas!).
Cafecito reponedor, y vuelta a la marcha. Nos faltaba por ver los osos polares, los no polares, el castor y la cabra montesa. Algún pavo real se escapó del itinerario, y finalmente no nos dio tiempo a ver el acuario ni los reptiles. Y eso que llevábamos cuatro horas casi sin parar de andar. En la próxima visita empezaré por el final…
Disfrutad de las fotos, merecen la pena.

Thursday, September 29, 2005

Fideuá

Tras un día colchón para reponer los ánimos después de la marcha de la Volkfest, el jueves por la noche, a la vuelta del curso de alemán, Toño y Javi nos invitaron a una fideuá que iban a hacer para cenar. Como nos apuntamos a un bombardeo, allí nos plantamos las 5 españolas y otros tantos más a degustar el plato cocinado por el gallego y el navarro.
A pesar de llegar algo más tarde de la hora recomendada, cuando nos plantamos en la cocina, el guiso estaba todavía a medio hacer, así que nos dedicamos a hacer fotos, y comentar la elaboración de la fideuá. Javi no sabía qué hacer con el pescado, de cuyo origen no estaba muy seguro, y tras una votación popular, acabó en el horno con el resto de la fideuá. El por qué de que se hiciera al horno es muy sencillo: al parecer, ninguno de los fogones de aquella cocina funcionaba, o por lo menos, no correctamente (cómo cocinarán el resto de días es todo un mistero). Así que como se suele decir, a grandes males, grandes remedios: fideuá al horno. Por supuesto que eso ya fue un primer contratiempo que supuso la tardanza de la cena…..
Cuando ya los estómagos hambrientos rugían sin parar, y la mejor opción era volverse a casa a por algo que comer, dado los pocos ánimos que les quedaban a los cocineros, Juanga tomó el relevo y acabó con el guiso antes de que él acabara con nosotros.
Nieves, deseosa por probar la cena fue la primera que se sirvió, y no se sabe muy bien si porque estaba hambrienta, o porque realmente estaba buena, se comió el plato sin rechistar. A ella la seguimos los demás, que ya puestos algo había que comer. El que se negaba a probarla era Javi, que decía que no estaba nada buena, y que prefería no cenar….Al final cayó la primera bandeja, y luego parte de la segunda, así que muy mala no debía estar. Hasta Javi acabó comiendo! Si es que, lo que no mata, engorda… Yo, después de vivir cuatro años en una residencia, estoy acostumbrada a comer guisos que mejor no preguntes qué llevan, y me pareció que incluso estaba buena.
Lo que sí sabemos para la próxima vez es que la pasta al horno no es lo más recomendable; cada cosa es para lo suyo, y la fideuá sabe mejor al estilo tradicional.

Foto (de izda a dcha): Guiomar, Anabel, Iris y Elena

Wednesday, September 28, 2005

Busy day!

El martes 27 de septiembre fue un día muy intenso. Por la mañana tenía que ir al Intercultural Training, una reunión de unos 20 erasmus en la que se habla sobre los países de los presentes: la cultura, la forma de vida y los tópicos que el resto de países tienen del tuyo. También nos preguntaron acerca de nuestra visión de Alemania antes de llegar, y de la experiencia que tenemos hasta el momento. Como resumen de las 3 horas de charla podemos decir que el resto del mundo nos ve a los españoles como una pandilla de vagos que se dedican a la fiesta y la siesta acompañando la primera de sangría y calimocho. Ahí es nada….

Por la tarde tuvimos examen en el curso de alemán, que para no haber estudiado mucho, no fue mal la cosa. Toda la clase aprobada, y el profesor y los alumnos contentos. Para el final habrá que estudiar más y sobre todo, los españoles, poner mejor oído en el ejercicio de escuchar..

Para celebrar que ya habíamos hecho el examen, y aprovechando el 2x1 de la Volkfest de los lunes y martes, allí nos dirigimos media clase en amor y compañía. Invadimos una mesa de la carpa que hacía el descuento para los estudiantes, y allí pasamos la tarde, entre cervezas, risas y canciones alemanas. Al rato se nos unieron el resto de gente del curso, pero de otras clases, y los que faltaban de la nuestra. Al final, todos subidos en los bancos, cantando a pleno pulmón. Mucho colegueo entre todo el mundo, y a las 11 para casa, que la Volkfest cerraba.
Parte de los españoles se fueron antes a otra carpa y los volvimos a encontrar en la parada del S-Bahn con las cervezas empapando la ropa, en vez de en el estómago. Por supuesto, al día siguiente empezaron los catarros por todo el campus. En la parada de Stadmitte algunos se bajaron y continuaron un poco más la fiesta; el resto, a dormir que ya había habído demasiadas emociones ese
día.

Monday, September 26, 2005

Triple fiesta + Volkfest = Necesitamos un paseo

El viernes 23 de septiembre se presentaba como un día bastante movidito en lo que a fiestas se refiere. Después de estudiar los distintos planes que se nos ofrecían, el resultado era que había tres fiestas a las que no podía faltar. Y todo el mismo día. Menos mal que la organización fue tal que fue posible llegar a todas, y no perderse lo mejor de cada una. Aquí va un resumen.

Ese viernes era el cumpleaños de mi vecino Tomasz o Tomek, como le llaman más amistosamente. A las 8 de la tarde nos dirigimos hacia la ciudad los tres vecinos (así, tal cual, habitantes de las habitaciones 24, 25 y 26), donde Tomek había quedado con el resto de amigos. Tras la entrega de regalos, nos dirigimos al mismísimo centro de Stuttgart, la Schlossplatz, a degustar las bebidas que le había regalado, entre ellas el mejor vodka polaco. De ahí a la Cantina, un sitio mexicano con algunos detalles gastronómicos puramente españoles y brindamos por el cumpleañero con una botella de cava catalán (como no me pagan por hacer publicidad, os quedáis sin saber la marca, jaja). Las chicas nos lanzamos a bailar en la pista y poco a poco los demás se nos unieron; acabamos siendo el punto de mira del local!

Después de echarnos unos bailes en la pista, Agata (mi vecina) y yo los dejamos en pleno sarao y nos volvimos a casa, donde nos esperaba la segunda fiesta: El cumpleaños sorpresa de Silvia.
Cristian se la había llevado a cenar al centro, y mientras, Anabel e Iris se encargaron de hacer un pastel de chocolate con galletas. Por supuesto que todo el campus sabía que había fiesta esa noche en nuestra casa, menos la interesada, jajajaj. Cuando llegamos Agata y yo estaba la cocina llena de gente, y en medio de todos, John, uno de los vecinos, cocinando arroz a las 12 de la noche!!! Lo peor de todo es que según él necesitaba concentración absoluta para cocinar y nadie podía fumar ni hablar alto. Por supuesto sobra decir que la música estaba apagada….qué cosas más surrealistas…
Después de una hora (llevaba desde antes de las 11) debió considerar que el arroz ya estaba en su punto, y nos dejó la cocina para nosotros solos. Entre tanto, la sorprendida y su acompañante no llegaban, lo que nos dio tiempo para acabar de prepararlo todo. Cuando ya estaban casi llegando, apagamos las luces, como en las típicas películas, y nos pusimos a hacer fotos como locos, con los flashes, claro, por lo que si a Silvia se le hubiera ocurrido mirar hacia la cocina de camino, nos hubiera pillado.
Después de todo, aún no sé cómo, llegaron, y cuando se abrió la puerta, la cara de Silvia lo decía todo. Menuda SORPRESA se llevó (así, con mayúsculas!). Cantamos el cumpleaños feliz y probamos la tarta, que al final resultó estar bastante buena!!

Cuando la tarta estaba desapareciendo, empezamos a movernos de la cocina con nuestro siguiente destino: la fiesta en el lago. Cerca de las casas hay un lago no muy grande, pero sí bonito, como comprobamos al día siguiente. Allí habían hecho una hoguera quemando palés de desconocida procedencia. Todo el mundo estaba alrededor de la hoguera para entrar un poco en calor debido a las bajas temperaturas, y ya de paso, para ver la cara de la persona con la que estabas hablando. Allí conocí a bastante gente nueva, sobre todo españoles del año pasado y recién llegados de este año. Los más animados de la fiesta se decidieron por bailar salsa en medio de la muchedumbre con música de fondo, por si alguien lo dudaba.

La fiesta siguió hasta las 6 de la mañana más o menos, pero eso sólo lo sé de oídas, ya que después de tantas horas de pingos, una ya estaba para el arrastre y se fue a dormir.


El sábado por la tarde empezaban las fiestas en Stuttgart: la Volkfest. Es una especie de fiesta de la cerveza que se organiza en un recinto ferial bastante grande cerca del centro. Allí hay mil y una atracciones de feria parecidas a las que nos podemos encontrar en España en cualquier fiesta, pero no sé por qué, la novedad, o algo así, yo iba con la boca abierta de un lado para otro, como si nunca hubiera visto nada igual. Las dos norias enormes impresionan, así como la cantidad de gente y puestos de salchichas. Lo más característico son unas golosinas en forma de corazón que venden con frases del tipo: Ich liebe dich (te quiero) o Träum auf mir (sueña conmigo). Además de las atracciones, hay una serie de casetas de madera súper decoradas donde la gente se reúne y bebe cerveza. Cuando los ánimos ya están suficientemente a tono, la gente se sube a los bancos a bailar y cantar en alemán, por supuesto. De vez en cuando la orquesta toca algún clásico de orquesta de pueblo española, o grandes éxitos de grupos famosos, para regocijo de los presentes, que se desgañitan sin pensar ni por un momento en sus cuerdas vocales. La cerveza se consume por litros, nunca m
ejor dicho, porque la consumición mínima es de una jarra de litro en cualquiera de las carpas.

Lo más curioso de estas fiestas es que son por la tarde. Hay gente que reserva mesas a las 4 de la tarde, y se están allí hasta las 11 o 12 que cierran. Claro, cuando llegas a casa es la hora de salir según nuestro horario español, pero ya estás de fiesta saturado por ese día, y te vas a dormir.

El domingo, día de relax, dimos un paseo por el campus para conocer las instalaciones deportivas y los bosques que hay cerca de nuestras casas, que llevamos casi un mes aquí y no lo habíamos visto en condiciones. Los paisajes son preciosos, y a tan sólo 5 minutos de casa, parece mentira que vivamos tan cerca del bosque…

A la hora de cenar había una barbacoa en el Antro, local situado en medio de nuestra calle, que tiene un asador y unas mesas para comer o beber. Lo que empezó siendo una barbacoa entre unos pocos españoles del año pasado acabó siendo una reunión en toda regla de españoles de todas las puntas del país, veteranos y novatos.

Friday, September 23, 2005

Reuniones Erasmus, partidos y películas

Los primeros días de la semana son, como siempre, una dura prueba de vuelta al mundo real, con las clases de alemán, las compras en el súper y demás. Lo peor de todo es aguantar al profesor alemán que tenemos los lunes y martes, “el risitas”, que ya me ha dejado de hacer gracia. Parece un diccionario andante, y aunque pienso que aprender palabras nuevas es muy importante, no de esta manera, por favor!!! Imaginaros casi 5 horas al día copiando palabras, todas en cadena, empezando por la oficina de empleo, pasando por el tubo de escape del coche, y finalmente llegamos a describir cómo es el tiempo en Stuttgart. En eso hay disparidad de opiniones, ya que los españoles pensamos que esto es bastante más frío que España, y que a estas alturas del calendario no tendríamos que estar pasando este frío; y sin embargo, los canadienses y fineses se encuentran en pleno verano! No puede ser! No me extraña que mientras yo voy con el impermeable y la chaqueta a todas partes, ellos vayan en pantalón corto, mangas cortas y chanclas! Y no es broma…

El lunes hubo siesta general en el curso de alemán, dando todos las gracias sinceramente cuando se acabó…

El martes lo más destacado fue la reunión Erasmus que organizaron los de Relaciones Internacionales en un bar que hay en el campus: el Unitekle. El bar parece una casa rural, toda de madera, bastante chula. La reunión en cuestión se hace todos los terceros martes de cada mes, y este día, el 20 de septiembre (Chupinazo en Logroño, y me lo perdí) fue la primera de este año. Anabel y yo llegamos puntuales, porque ya sabemos cómo funcionan las cosas en Alemania, cuando para nuestra sorpresa, no había casi nadie. Mira que el bar es grandecito, y la gente sólo ocupaba una sala pequeña, donde la mitad eran los encargados del IZ (Relaciones Internacionales auf Deutsch). Nos pusimos una pegatinita con nuestro nombre y empezamos a conocer gente: fineses, franceses, americanos, españoles (aún había más que no conocíamos) y coincidimos cada uno también con la mayoría de la gente del curso de alemán.
La fiesta se fue animando poco a poco, hasta que al final, después de cuatro horas de darle a la sin hueso, decidimos que había que descansar y nos fuimos a dormir. Ya hemos decidido la gente de mi clase que lo que aquí se habla es “Erasmus”, es decir: una mezcla extraña entre inglés, alemán, y tu lengua materna. Si quieres añadir palabras nuevas en otros idiomas que amplíen tu vocabulario, también puedes…Mi compañera francesa se pasó un buen rato aprendiendo frases en otros idiomas, y su frase en español fue: “Vete a la mierda”. Le hizo mucha gracia cuando la oyó y me hizo escribírsela en un cuaderno! Al día siguiente aún se acordaba…..Aquí puedes empezar una frase en una lengua, pasar a otra y usar palabras de una tercera. Y extrañamente, la gente te entiende.

El miércoles había un plan alternativo y diferente al resto de días. Había partido de fútbol! Ya sabéis que a mí el fútbol no me interesa lo más mínimo, pero al final me convencieron para ir a ver el gran partido: Stuttgart – Hamburg. Parecía que la ocasión prometía y nos plantamos un numeroso grupo después del curso en el Daimler-Stadion. El U-bahn que ponen especial para los partidos iba hasta la bandera de aficionados, y el ambiente era espectacular. El estadio es bastante grande, aunque al final sólo lo vi por fuera. Y es que, cuando fuimos a comprar las entradas ya no quedaban de las que queríamos nosotros y las que había no entraban dentro de mi presupuesto. Es cuestión de prioridades, para gastarme ese dinero en el fútbol, prefiero irme a un concierto o al teatro. Como a Silvia tampoco le molaba la idea de dejar los caudales en la taquilla del estadio, nos volvimos a casita tan contentas, dejando al resto del grupo en el partido. Aún a la vuelta nos encontramos con más hinchas del Stuttgart que no cesaban de llegar… Tanto rollo con el partido, y al final perdió el Stuttgart… Menos mal que no entré!! El jueves proyectaron una película típicamente erasmus: El albergue español. Nos pusieron la versión original en francés, pero no era este el único idioma. Los diálogos del protagonista eran en francés, pensaba en alemán y cuando llega a España habla en inglés y español; y algún profesor en catalán! Menuda mezcla! Con los subtítulos en alemán aprendí más que en las 5 horas con el diccionario parlante del lunes y martes. Buenas risas me eché con la película, que por cierto no había visto y que volveré a ver en castellano para enterarme mejor de todo…
Después de cenar, como ya era jueves, había que hacer algo…Reunión en casa, en la cocina que ya viene siendo habitual, y luego traslado al Unitekle, bar-caseta de madera mencionado anteriormente. Allí acabamos el día una mezcla importante de españoles y alemanes. Hasta mi vecino polaco se vino. Aprendimos varias canciones y rituales de beber cerveza con la ayuda de Johannes, el alemán más enrollado que he conocido de momento. Tienen una versión alemana del “arriba, abajo, al centro y pa´dentro” aludiendo a algunas partes del cuerpo que voy a omitir, más que nada, porque lo sé decir, pero no escribir ;P

El viernes ya es fin de semana, o Wochenende, y lo escribiré en otro post, que hay bastantes fiestas que contar….

Sunday, September 18, 2005

Marbach

Este pueblecito cercano a Stuttgart es el pueblo natal del poeta Friedrich Schiller. Aparte de todos los poemas que escribió este importante poeta alemán y que podéis buscar en la biblioteca si os interesan, una de las cosas más características es la letra de la “Oda a la Alegría”, cuya música es de Beethoven, también alemán (culturilla general de folleto informativo, jajaja).

A las 9,50 con puntualidad alemana teníamos que estar en el Infopunkt de Königstrasse, es decir, en Haupbahnhop, estación central de ferrocarril. Allí nos estaban esperando dos de las responsables del curso de alemán para llevarn
os de excursión. Cogimos el S-Bahn y en media hora nos plantamos allí. Después de hacernos con unas vistosas bolsas de publicidad de los medios de transporte que darán el pego a la vuelta a España, nos encontramos con el guía que nos iba a explicar en hora y media lo más importante de Marbach por el módico precio de 60 € (haced vosotros las cuentas, pero yo me meto a guía turística. Y más, después de que siempre me paran por las calles de todos los sitios donde voy para preguntarme por alguna dirección).
Vimos la iglesia, las calles con las casa típicamente alemanas, y lo más importante de todo: la casa de Friedich Schiller, así como la casa de su madre. Sólo nos faltó que nos contaran cuál era la de su abuela y las primas hermanas. La casa era un museo, pero no entramos porque nos dedicamos a dar vueltas por el pueblo y saturar la tarjeta de memoria de la cámara de fotos.

Nos subimos a la muralla y a la torre, desde donde se veía todo el pueblo, muy mono, ya lo veis en las fotos. Había un mercado en la calle principal y un árbol de salchichas, si señor!
Después de la fructífera hora y media de explicación del guía nos dejaron tiempo libre para comer y encontrar por nuestra cuenta el punto de encuentro para volver a Stuttgart. La vuelta era en barco por el río Neckar. La salida se retrasó una hora, a la que había que sumar las casi 3 horas que duraba el viaje. Y menudo frío que hacía ese día!!! Al sol y con abrigo, señores…


El viajecito en barco estuvo curioso cuanto menos, dejando el frío aparte. Y es que las mesas del interior estaban reservadas, y nos hicimos con un gran sitio en la popa del barco. Por lo menos, pudimos ver en primera línea cómo se abrían y cerraban las compuertas de los cuatro canales por los que tuvimos que pasar para salvar los desniveles del cauce del río. La primera vez nos hizo mucha gracia, casi nadie lo había visto antes. La segunda y la tercera, bueno, porque cambiaban los tipos de compuertas, y aquí los futuros ingenieros de ICAI y yo, nos estuvimos cuestionando el funcionamiento de los canales durante un rato del viajecito. Pero a la cuarta vez que pasamos por un canal, ya estábamos hasta el gorro de ver cómo se abrían las compuertas de delante, se cerraban las de detrás y el agua empezaba a llenar el canal. Como consecuencia, el barco subía unos cuantos metros en menos de 5 minutos.
Después de casi 3 horas de viajecito, mil conversaciones con unos y con otros, siestas incluidas por parte de otros miembros del grupo, llegamos a Stuttgart a las 6 de la tarde más congelados que otra cosa. Corriendo a coger el U-bahn para volver a casa lo más pronto posible y entrar en calor. A la llegada me pude dar cuenta de que soy una exagerada haciendo fotos. Además, sumándolas a las del resto del grupo, la cantidad es ingente. Pero bueno, son gratis, kostenlos que dicen aquí, así que hay que aprovechar y documentar gráficamente todos los movimientos. Otro día más. Disfrutad de las fotos.

Saturday, September 17, 2005

Johannes and Cocktail party

El viernes se nos empezaron a amontonar fiestas, cosa que irá sucediendo bastante a menudo a lo largo de los días, como he podido comprobar.
En primer lugar, nos invitaron a la cocina de Johannes, un alemán muy enrollado que habla un poco de español y se pasa el día aprendiendo cosas nuevas en nuestro idioma. Además, se preocupa porque tú también aprendas cosas en alemán, lo cual es de agradecer. La cena-fiesta empezaba a eso de las 8,30 de la tarde, pero como españoles que somos, lo de salir tan temprano no nos va mucho y acabamos llegando casi una hora tarde. Por supuesto, la cena se había acabado, pero ya nos preocupamos nosotros de llevar provisiones para no desfallecer.
La fiesta transcurrió bien, divertida y con una buena colección de fotos, como es normal. Yo voy a todas partes con la cámara y me lo paso pipa haciendo fotos a todo bicho viviente.
Después de unas cervezas y unas risas en la cocina de Johannes nos fuimos a una fiesta española, para decepción del alemán.

La fiesta española consistía en una fiesta de Cockteles. La gente se tenía que agrupar en grupos de 3 y hacer un cocktail para que probara todo el mundo. Había desde agua de valencia a piña colada, pasando por otras cuantas mezclas más. Nosotros, que veníamos de la otra cocina, ya encontramos la fiesta en pleno apogeo, y ni pudimos organizarnos para hacer la mezcla que llevábamos. Había un montón de gente, y no sólo españoles. En una parte de la cocina empezaron a jugar a algo parecido a una cocktelera humana, que consistía en que uno se sentaba en una silla, y los encargados de las botellas le metían en la boca un chorro de lo que tocara. El sujeto cerraba la boca y los encargados de la coctelera le agitaban la cabeza. Así hasta que les parecía bien, y el coctelera-man se tragaba el líquido que tenía en la boca. Hábilmente me escabullí de ser presa de los encargados de las botellas, porque en un momento vi a un rumano con el que había estado hablando muy convencido para arrastrarme hasta la silla…

Algo más de una hora estuvimos por allí hablando con unos y con otros y finalmente nos fuimos a una hora prudencial a dormir, que al día siguiente teníamos programada una excursión a Marbach, pueblecito cercano a Stuttgart y había que madrugar….

Friday, September 16, 2005

Fiesta pre-Weekend o pre-Wochenende

Tras unos días de reposo en cuanto a fiesta se refiere, ayer, jueves tarde, había varios planes para elegir.
Por un lado, se podía ir al Boa con mi vecino y sus amigos polacos. El Boa es el sitio donde estuve el primer día que llegué y que todos los jueves tiene fiesta.
Por otra parte, Cristian dio señales de vida en el descanso del curso de alemán para pedir unas botellas y organizar esa noche una fiesta pre-Weekend.
El plan final no se decidió hasta el final, y fue todo por puro descarte. La salida al Boa se suspendió porque Tomasz, mi vecino, tenía que estudiar (tiene el examen DSH de alemán la semana que viene). Así que nos quedaba la fiesta pre-Weekend, o marcharnos a alguna otra cocina donde había fiestecilla. Cenamos bastante pronto y nos quedamos en la cocina de charlita, bastante amena, por cierto…Y a eso de las 12, cuando ya empezábamos a movernos para ir a la cocina de Felipe, que era su cumpleaños, de repente aparecieron todos ellos en la nuestra. Así que al final, se organizó una inesperada fiesta en la 10B más concurrida de lo que pensábamos. Hasta retiraron las mesas para poder bailar mejor!
Como había cumpleaños, estuvimos cantando la cancioncita en español, alemán e inglés. Alguno con la emoción hasta lo intentó en catalán, pero ahí ya la gente no estaba tan puesta en el idioma.
Y qué más puedo decir…La cocina estaba repleta de gente, la música bastante alta (pobres vecinos míos que hoy tenían que madrugar…) y todo el mundo charla que te charla. Salió a relucir la fiesta de Estrada, que por supuesto, también estaba en la nuestra, y todo el mundo tenía algo que decir, alguna anécdota graciosa que contar del resto de la gente…
La fiesta se prolongó hasta las 3 de la mañana, cuando ya no quedaba más que la mitad de la gente que había al principio. Lo bueno de hacer fiestas en casa es que pronto llegas a tu cuarto para descansar, pero la limpieza ya es otra cosa…

Esta noche se prepara la Cóctel-Party en otra cocina, que consiste en un concurso de cóckteles preparados por grupos de tres o cuatro personas. Ya veremos cómo transcurre todo. No podremos forzar mucho porque el sábado tenemos excursión programada a Marbach, y hay que madrugar!

Monday, September 12, 2005

Fin de semana: IKEA and Estrada´s Party

El sábado fue el día oficial de gastar dinero. Y es que desde el punto de la mañana me fui con Anabel e Iris a Vaihingen a comprar comida y demás. Volvimos a casa, y después de comer en 15 minutos organizamos una excursión general al IKEA, chiringuito mundialmente conocido para comprar cualquier cosa que se te ocurra. Tres horas nos pasamos allí dando vueltas y más vueltas! Y llenando los carros, por supuesto.
Cuando volvimos a la parada del bus nos dimos cuenta de que se acababa de ir, y que nos tocaba esperar casi una hora. Porque eso sí: en Alemania, los autobuses pasan a la hora que pone en el cartel. Ni antes, ni después. Si llegan con adelanto, el conductor apaga el motor, se fuma un piti y cuando da la hora, continua la marcha. Pero antes no. Y nunca llegan tarde! Es un misterio cómo lo hacen…Pero ocurre con todos los medios de transporte: S-Bahn, U-Bahn, y bus. TODO ES PUNTUAL!!!! Si llegas tarde, la culpa es tuya. No hay opción a réplica.

El caso es que hicimos tiempo en el McDonalds, y cuando salimos a buscar el bus, volvimos a mirar el cartel y descubrimos que se acababa de ir otra vez!!! Antes habíamos mirado mal el cartel!!! Estábamos a sábado, pero como aquí se nos pasa el tiempo sin darnos cuenta, no sabemos en qué día vivimos..Así que a esperar un rato más, y buscar una ruta alternativa. Finalmente llegamos a casa con todos los bártulos y nos preparamos para la primera gran fiesta del curso: Estrada´s party.
De mi grupo nadie conocía al susodicho, excepto Cristian y Xabi, que ya son veteranos aquí. Pero de todas formas, todo el campus estaba invitado. Después de empezar con la marcha aquí en la resi, nos fuimos para la casa de la fiesta. Allí todo era un tumulto de gente. Había gente por todas partes…con decir que no entré más que a la cocina y a una habitación….Pero eso sí, conocí al tal Estrada. Nosotros pensábamos que se llamaba Dani (habladurías), pero después de hablar con él, nos enteram
os que su nombre es Antonio! Qué confusión!.
La fiesta estaba muy bien. Habían montado en la cocina el juego del embudo, que consistía en que de un embudo salía un tubo que se bifurcaba en dos. Se competía de dos en dos, y cuando echaban la sangría en el embudo, las dos personas tenían que aspirar y beber todo lo de su tubo. El que antes lo hiciera, ganaba.
El resto de habitaciones también estaba lleno de gente. Hasta en la escalera estaban algunos que no querían estar tan apretujados… En la fiesta había muchos españoles, ya que uno de los que la organizaba era español, pero también había gente de otras partes. Me encontré con mi vecina de resi, Agata, y con más chicos de mi curso de alemán. Con todo el mundo hablando en inglés, genial! Hasta con mis amigos españoles hablaba en inglés….Ellos me hablaban en español y yo contestaba en inglés… Cosas que pasan en una fiesta erasmus…. Para hacerse una idea de lo que fue la fiesta, sólo basta recordar la Nochevieja pasada (os acordáis chicas???) con algunos matices nuevos. La colección de fotos que había en mi cámara al día siguiente es impresionante, y si la sumamos a todas las que están compartidas en la red interna del campus, nos podemos pasar dos días riéndonos a gusto…
Domingo: día de reflexión y relax. Dormir, comer, peli y cenar. Y todavía había algunos que tenían ganas de trasnochar…

Saturday, September 10, 2005

Die Woche

El resto de días ya hemos tenido el curso de alemán normal, con el horario completo. Dos días tenemos un profesor, y el resto de la semana, otro. Al primero yo ya le he apodado “risitas” porque se ríe todo el rato. Dice “Hallo” y ya está muerto de risa.. El otro siempre viste de negro, y ya he oído que algún español de mi clase le llama “el enterrador”. Los dos son bastante majos y explican bien. Pero como sólo hablan en alemán, muchas veces los diccionarios de todos trabajan a marchas forzadas…
En clase estamos 7 españoles, 1 peruano, 4 turcos, 1 estadounidense, 1 canadiense, 1 sueco, 2 finlandeses, 2 francesas, 1 belga y no sé si me dejo a alguien. Parece la ONU y está genial, porque todo el mundo trata de hablarte, y como muchas veces en alemán no nos salen las palabras, acabamos hablando una mezcla entre alemán, inglés y el idioma original de cada uno. No sé cómo lo hacemos, pero nos acabamos entendiendo. Es divertido!

Eso mismo me pasa con mis vecinos polacos: Agata y Tomasz. Con Agata me pasó una cosa muy curiosa: nuestras conversaciones son de risa porque empezamos a hablar en alemán, y cuando una no sabe seguir, pasamos al inglés. Y a lo mejor, dentro de la misma frase, hay palabras en inglés y en alemán todo mezclado. Pero es divertido y nos entendemos. El otro día me dio a probar mermelada de ciruelas de su madre, y hasta que me enteré de que era de ciruelas pasó un buen rato de explicaciones y demás. Hasta que se trajo un traductor y sacó la palabra en español. Media hora nos estuvimos riendo de la situación, porque tal y como me describía la fruta, yo le dije que en España no había de eso, y ella se quedó sorprendida: ¿pero cómo no va a haber en España? y yo: que no; y ella; que si!, Al final, cuando supe que eran ciruelas, me decía: ¿ves como si que había en España??? Que risas..

El miércoles 7 fuimos a la Sky Beach, o lo que es lo mismo, la playa de la que os hablé el otro día. Esta vez sí que hice fotos!! Están colgadas por ahí. El plan de ese día era ir a jugar a los bolos, pero después de recorrer medio Stuttgart, y llegar a la bolera, resulta que estaba petadísima. Así que acabamos en la playa, pero esta vez, con sillas y tumbonas! Unas cervecitas, unas risas y todos a dormir.

Después del curso, algunos días nos hemos reunido mi grupo de españoles para cenar todos juntos en una de las dos casas. Y es que en mi casa estamos 4 españoles: Cristian, Silvia, Iris y yo; y en la otra están Anabel, Xabi y Juanga. Juanpa vive en otra casa, pero siempre viene. Según el día, y lo que tengamos en la nevera hacemos una comida u otra, pero siempre acabamos cenando muy bien. Es muy gracioso estar tanta gente en la cocina cada uno con una tarea, preparándolo todo. Y después, mesa redonda para comer todos juntos.

El viernes la cena también fue comunitaria, pero esta vez en la terraza de la 22. Hicimos una barbacoa porque todavía hacía buen tiempo, y estuvimos bastantes, la mayoría españoles y chilenos, pero también se dejó caer algún alemán y gente de otras nacionalidades. Después de comernos las pizzas (no es que sea lo más típico de una barbacoa, pero hacen su apaño) y las salchichas (esto ya más apropiado), acabamos con los 2 botellones de sangría made in Zaragoza, camino de Calatayud, comprada en el Kaufland. Al principio nadie quería probarla y luego se echó en falta cuando se acabó. Poco a poco todo el mundo se acabó sentando en círculo, y las conversaciones se fueron dividiendo, pero sin duda, la más divertida fue la de dibujos animados de la infancia. ¿por qué será que ese tema siempre sale en los grupos de amigos?? El caso es que con la tontería, Juanga trajo su portátil con una carpeta enorme de canciones de entonces. Y tendríais que vernos a todos cantando a coro las melodías de Campeones, Los Caballeros del Zodíaco, La aldea del Arce, y muchos clásicos más…Hasta surgió la idea de hacer una fiesta con esas canciones….No digo más.

Wednesday, September 07, 2005

Primeras anécdotas

Después de una semana de inactividad en lo que al blog se refiere, voy a intentar poner orden a todas las cosas que han pasado últimamente. Y es que, esto del erasmus es un estrés… Llevo aquí 13 días y no he parado quieta ni un momento!

Como mencioné en el post anterior, el lunes 5 tuvimos la charla inicial del curso de alemán, pero se me olvidó un pequeño detalle…Aquí escribo las palabras textuales que ha apuntado mi amigo Juanpa en los comentarios:
“Olvidaste mencionar que en la charla de la mañana del lunes, fuimos los empollones repelentes del curso, al sentarnos en la primera fila, y que yo fui el rey de los empollones al levantar la mano cuando preguntaron quién había entendido todo en alemán.”
Destaco esta cita porque el término de “empollones repelentes” ha pasado a ser una especie de coña general en nuestro grupo…Cada vez que alguno hace algo destacado, es un “empollón repelente”

El lunes por la tarde conseguimos contratar la conexión a internet, y desde entonces, mi ordenador no ha visto ni un momento de descanso, más que cuando yo duermo. Después de eso nos fuimos a comprar el cable de red, e hicimos una pequeña compra en el supermercado. Eso no tiene nada de especial, si no se cuenta lo gracioso de la anécdota. Nos fuimos al súper con la maleta de Juanga para comprar Coca-Colas y nos paseamos por allí con la maleta llena de otras cosas porque las botellas no cabían. Lo más importante aparte de las Coca-Colas era comprar patatas para la cena. Cuando llegamos a la caja, empezó a oler terroríficamente mal y empezamos con las coñas típicas de “tío a ver si te duchas, blablabla, etc” cuando de repente nos damos cuenta de que la pestilencia salía de la maleta!!! Y es que las dichosas patatas estaban podridas y lo habían manchado todo!!! Menudo asco daba….Juanpa metió allí la nariz para comprobar el estado de la maleta y casi se puso azul de lo asqueroso del olor…Por supuesto que dejamos las patatas por donde pudimos, y después de pagar la cuenta intentamos limpiar un poco la maleta. Por suerte, salimos del súper y se nos fue el bus en las narices, así que nos tocó esperar media hora al siguiente sentados en un banco, con las bolsas de la compra (que no queríamos comprar), y con una maleta pestilente….
Dejamos la maleta a 20 m de nosotros para que se ventilara, y al rato, llega un camión de policía y se para enfrente nuestro. Al principio no le dimos importancia, pero luego caímos en la cuenta de que a lo mejor estaban mosqueados por la maleta abandonada!!! Menudo show! Menos mal que no pasó nada, se fueron, y por fin llegó el autobús. Pero lo que no pude ver es la cara de Juanga cuando descubrió su maleta rancia…

El martes por la mañana tuvimos que volver a madrugar para ir a mirar en qué curso de alemán estábamos, y como no hay más horas en todo el día, nos tocó ir antes de las 8 de la mañana porque el primer curso empezaba a esa hora. El caso es que con la suerte que nos acompañaba, llegamos allí, y por supuesto, como no podía ser de otra manera, nos tocó turno de tarde: de 13:30 a 18:45. Había gente que se alegraba, pero después de varios días hemos comprobado que este horario no sirve para nada…
Como ya nos habíamos dado el madrugón, aprovechamos a hacer todos los papeles que nos hacían falta para tenerlo todo en regla: ir a la AOK (la seguridad social alemana, más o menos), el Rathaus (ayuntamiento) y a la tienda del móvil…Toda la mañana dando vueltas por Stuttgart y exprimiendo el alemán de Juanpa en cada sitio al que íbamos. Qué íbamos a haber hecho sin él!!! Sobre todo en la tienda del móvil!! Más de una hora de tertulia con el dependiente, con traducciones español-alemán, explicaciones en alemán, y traducciones alemán-español agotan a cualquiera. Pero eso sí, nos quedó muy claro cómo funcionaba el tema de los contratos en esa compañía. Todo eso, para al final marcharnos de la tienda sin hacer nada!!! Porque le dijimos al chico que ya volveríamos al día siguiente…jajajaja. Juanpa casi nos mata…

Después de eso, un kebap, y a clase de alemán!!! Ese día fue excursión por la cuidad, que es muy bonita, pero lo malo del asunto es que aquí ese día hacía un calor de verano. Y todos íbamos vestidos casi de otoño porque no nos hemos traído la ropa fresquita. Así que ahí estuvimos, andando a buen ritmo desde las 2 de la tarde hasta las 6 por todo el centro de Stuttgart. Sólo paramos un ratín en una Biergarten a tomar una cerveza. Y es que el profesor se debió apiadar de nuestras caras de sufrimiento…
Las fotos de la excursión las subiré a la galería para que las podáis ver.
Al llegar a casa hicimos una tortilla de patatas, pero con las mías, que no estaban rancias... Fue divertido. La hicimos Anabel, Juanga y yo, con las indicaciones de Xabi. Al final estuvo buena. Cenamos en la cocina de ellos, y luego también estuvieron cenando Xabi y Cristian (este vive en mi casa, pero tiene otra cocina). Después se vino Juanpa y nos estuvo contando chistes. Era muy divertido, porque él es muy comediante, y lo escenificaba todo. Y luego, cada uno a su casa.
Ya le he dicho a mi vecina polaca que sabemos hacer la tortilla de patata (me lo preguntó el otro día), y ya dice que la próxima vez la tiene que probar.

Tuesday, September 06, 2005

Spanisch, Deutsch und Englisch

El domingo por la tarde volví a darle vueltas a los libros de alemán, y al rato llamaron a mi puerta. Yo pensaba que sería algún vecino, pero no…Cuando abrí la puerta me encontré con una chica, que resultó ser Anabel, la chica de Barcelona con la que llevaba hablando varios meses por el messenger. No nos conocíamos en persona, pero en un momento nos pusimos al corriente de todo, y me fui con ella y sus compañeros de residencia a dar una vuelta por el centro. Resulta que en su pabellón hay un montón de españoles y latinoamericanos, y todos hablaban español. Y entre los chicos que formaban el grupo había dos de mi residencia que había visto por las escaleras estos días: el español al que despertaron el sábado a gritos, y un alemán al que tenían que traducirle lo que decíamos los demás para que no se perdiera la conversación.
Esa tarde me lo pasé muy bien. Estuvimos comiendo un kebab en uno de tantos sitios que hay por aquí, y luego nos dimos una vuelta por la Weinfest, que ya estaba menos concurrida que el otro día.

El lunes ha tocado madrugar. Y bastante. A las 8:30 teníamos que estar en el sitio de la prueba de alemán, y se había organizado una especie de excursión para ir hasta allí. Los del grupo del día anterior que teníamos que hacer el examencillo quedamos por la mañana, y cuando vimos el montón de gente que estaba allí esperando, nos fuimos por nuestra cuenta un poco antes. Pero aún así, nos fuimos encontrando más gente en el camino. En el autobús en el que nos juntamos un montón de gente se oía español por todas partes. Y es que, al final, debemos ser un montón.
En el sitio del examen nos estuvieron dando una charla informativa en inglés y alemán antes de la prueba y en el descanso había zumos y bollos para almorzar. Al final, después del madrugón, el test fue a las 11 de la mañana!!! Si nos lo hubieran dicho antes……En fin, que allí estábamos docenas y docenas de estudiantes de todas las partes del mundo (incluyendo un africano y una australiana) intentando responder al dichoso test. Los coordinadores ya se han encargado de echarse flores ellos mismos, y dicen que el curso es muy bueno y que vamos a aprender mucho..¡A ver si es verdad!
En fin, que con todas las charlas, desayunos, re-desayunos y tests, se nos ha pasado la mañana y seguimos con papeles pendientes de hacer. Mañana salen los grupos de alemán, y ojalá que no me toque el turno de tarde. Pero bueno, con esas cosas ya se sabe….Tampoco quería que me tocara una cocina llena de chinos, y ahí estamos…..Aunque bueno, al llegar a la resi he visto que tengo una nueva vecina ¡y no es china! (no es que tenga nada contra ellos, pero es que son un montón…)
Esta tarde toca hacer fila para pedir que nos instalen internet. Y es que con todos los nuevos que somos, se puede armar una gorda....¿A quién se le ocurre abrir la oficina sólo una hora? Pues eso, que me voy a ir preparando para irme, que hemos quedado una hora antes para llegar los primeros, si puede ser, jejeje.
Más noticias próximamente.

Monday, September 05, 2005

3 y 4 Sept: Primer fin de semana

Hoy ya es sábado, y he aprovechado para ir a las tiendas que vi ayer por Vaihingen a comprar comida y alguna cosilla más. El tema de la compra aquí tiene su misterio, no os vayáis a pensar. Hay que ir con mochila y bolsas, para cargar lo que quieras. Y es que no te regalan las bolsas de la comprar como normalmente en España. Las tienes que pagar, pero por lo menos, son bolsas grandes y resistentes, que voy a utilizar una y otra vez, jeje.
Pero lo de la mochila va en serio. La gente va con bolsas de tela, bolsos grandes, y mochilas! Así que ya ves la cola de la caja, y luego, la cola para poner todos los bártulos en las bolsas. Estoy por comprarme un carrito de la compra, o llevar la maleta de ruedas, jajaja.
En cuanto a los precios, yo pensaba que iba a ser peor. He comprado un montón de cosas, y no me ha costado mucho. A partir de ahora, el Lidl va a ser mi supermercado de confianza, jajajaja.
También hay tiendas parecidas a los chinos para comprar cosas de todo tipo por poco dinero. Tengo que aprovechar para comprar los cacharros de la cocina, y algo para la habitación (menuda lista de cosas que he hecho ya...). Al final he llegado a la residencia cargada hasta decir basta, pero ya tengo mi armario de la cocina lleno de trastos, jajja. Es que antes estaba muy triste medio vacío..
Cambiando de tema; según estaba escribiendo todo esto, he podido comprobar que hay españoles en mi casa. Y es que, con el entusiasmo que nos caracteriza, uno se ha puesto a aporrear la puerta de alguien gritando: “¡Despiértate ya! ¡Abre! ¡Que te estamos esperando para comer!!!!” Como estaba tan concentrada escribiendo esto, no he salido a ver quién era, pero os mantendré informados.

El resto del fin de semana transcurrió como sigue:
El sábado por la tarde desempolvé mis libros de alemán, por aquello de decir que me había mirado algo antes de la prueba del lunes, y me pasé unas dos horas recordando pequeñas cosas, sobre todo vocabulario. Cuando ya estaba aburrida de tanto pasar hojas y memorizar palabras, llegó mi vecino, y nos fuimos a cenar a una barbacoa que preparaban sus amigos. El sitio en el que la hicieron era un parque muy grande que hay aquí, pero de momento no puedo dar más detalles del sitio porque no sé ni el nombre. La verdad es que ando todavía un poco desorientada, no sé dónde hay nada, excepto las cuatro calles principales del centro. Bueno, el sitio en cuestión es muy verde (como todo esto en general) y tiene asadores y mesas donde la gente va a asar salchichas para la merendola. Estaba lleno de gente, y fue bastante divertido. Allí conocí a más amigos de los polacos, que para variar, venían del mismo sitio, jejeje.

Al día siguiente, domingo, no había casi nadie por la calle. La residencia estaba medio muerta, y aproveché para darme una vuelta hasta el sitio donde el lunes iba a ser la prueba de alemán. Yo, con plano en mano, me monté en el S-Bahn, y luego en el autobús, pero esta vez, sin fijarme en la dirección que llevaba. Así que al rato, me empiezo a pensar que estoy tardando demasiado en llegar, para lo que ponía en la hoja. Y es que, como todos estaréis pensando, me había equivocado de sentido! Pero bueno, no estuvo mal la vuelta, porque de esta forma conocí algo más de la cuidad…Al final, me bajé del bus, esperé al que viniera en sentido contrario, y ya por fin, llegué al sitio que buscaba...

Saturday, September 03, 2005

2 Sept: Segundo día

El viernes por la mañana, después de dormir no mucho, me fui a la oficina de Relaciones Internacionales para que me contaran qué hacer con mi vida. Apuntaron que había llegado, y me dieron un tocho de papeles para leer y saber qué hay que hacer estos días. También me contaron cómo llegar hasta el instituto donde está mi coordinador Erasmus, pero como era viernes (todo cierra antes), y casi la hora de comer (porque aquí comen muy pronto!!) me fui a comprar el abono de transportes. Ya iré a verlo el lunes, a ver qué me cuenta..
Por el camino me encontré con Nina, que había acompañado a otro chico hasta la resi y quedamos para comer en la Mensa (el mega comedor universitario del campus). Allí conocí a más gente, esta vez turcos, que también son erasmus y van a ir al curso de alemán.
Por la tarde, mi vecino me enseñó dónde hacer la colada y tirar la basura que se amontone en la cocina. Cada semana le toca a uno sacarla, y para empezar con las buenas costumbres desde el principio, resulta que me toca hacerlo a mí la semana que viene. Qué bien!
La cocina está siempre limpia. No sé si porque hay poca gente, o porque como dice una de las chicas turcas que conocí ayer, porque los chinos están obsesionados con la limpieza…Sea como sea, mejor así. Ah! Y de lo que estoy segura es que están obsesionados con que no les quiten la comida. Y es que por la noche, no sé a partir de qué hora, mis vecinos chinos cierran con llave la cocina!!! Aún no sé quién tiene la llave, pero me enteraré. Esto lo tenían que aprender en la resi de Madrid, así la gente no se daría atracones nocturnos, y no se comerían las cosas de las demás…

Después de la visita al servicio de limpieza, fuimos a Vaihingen (léase faiiiguen, como dicen aquí) a ver dónde están las tiendas para comprar la comida y demás cosas. Vaihingen es una especie de pueblo cercano a Stuttgart, a dos paradas de tren del campus, y a 5 min en el bus.
De ahí nos fuimos al centro de Stuttgart a dar una vuelta, y nos encontramos con Wojtek y su novia Katherina, o algo así (sorry, pero en polaco no sé cómo es). Es una chica muy simpática y aunque al principio estaba un poco cansada y no hablaba mucho, al final estuvimos cotorreando de lo lindo. Y es que descubrimos que en todas las partes del mundo las chicas hacen lo mismo, jajaja.
Ayer estuvimos en un sitio genial. Es una terraza en la azotea de un centro comercial parecido al Corte Inglés en España; Kaufhof se llama. Pero lo espectacular del sitio es que la terraza es una playa! Toda ella está cubierta de arena, si, sí, arena, y para andar hasta la barra, y a lo largo de la terraza, han puesto unos pasos de madera, como en las playas de verdad. También hay un montón de tumbonas, hamacas, y unas grandes camas con dosel. La barra es como un chiringuito, y todo el sitio está plagado de palmeras chiquititas. La pena es que llegamos un poco tarde, y todos los sitios estaban cogidos, así que yo me senté en la arena, como en verano, jeje. Desde allí las vistas eran preciosas; se veía la estrella de Mercedes-Benz que hay en la estación de tren (Hauptbahnhof), casi todo Stuttgart, y la torre de la televisión a lo lejos (Fernsehturm). Otro día que vayamos haré fotos para colgarlas por aquí.
Después de ese sitio, pasamos por una zona donde había un montón de bares, cafeterías, y demás sitios para pasar el rato. Me sorprende la cantidad de terracitas que hay aprovechando el buen tiempo, y es muy curioso que en todas ellas, las mesas tienen velas, lo que lo hace mucho más bonito.
Finalmente, acabamos en un sitio mexicano (no sabéis la cantidad de sitios latinos que hay aquí!). Es gracioso ver a la gente bailando salsa, merengue y bachata. La carta estaba medio en español, medio en alemán, y comprobé que si en algún momento echo de menos algunos platos típicos españoles, no tengo más que ir a un sitio de estos. Tienen patatas bravas, chorizo, tinto de verano…y muchas cosas más. La música era latina, por supuesto, que si Chayanne, Aventura, etc, etc. Canciones que tenemos oídas hasta la saciedad, pero que aquí les gustan mucho. Y por supuesto, exceptuando algún camarero que era cubano, la única que se sabía la letra de las canciones, era yo, jajajjaja.
Como todos estábamos medio muertos, nos fuimos pronto a casa, aunque la fiesta por Stuttgart continuaba, y tenía para largo, por lo que pude ver.

Foto: Tomasz, Wojtek, su novia, y yo

Friday, September 02, 2005

1 de septiembre: El comienzo

Hola a todos! A partir de ahora todo lo que escriba será desde mi ciudad de destino: Stuttgart.
Como sabéis, el jueves día 1 de septiembre, cogí el avión en Bilbao y me vine para acá.

El jueves de madrugada, a eso de las cinco de la mañana, nos levantamos mis padres y yo, y nos fuimos a Bilbao con todo el cargamento de maletas, bolsos, bolsitas, portátil, y demás familia….
Y aunque Bilbao no está muy lejos de Logroño, a esas horas intempestivas para hacer cualquier cosa que no sea dormir, la carretera tenía bastante circulación, y nos costó un poco llegar, sobre todo hasta el aeropuerto por todas las obras que había en Bilbao.
Una vez allí, tocaba facturar, y ser consciente de la realidad: llevaba exceso de equipaje, y me debía rezar para que la señora del mostrador fuera benévola conmigo. Lo peor era que justo el matrimonio de alemanes que tenía delante, también llevaba sobrepeso y les mandaron ir a facturar a otro sitio. Yo ya estaba rezando cuando mi madre ponía las maletas en la cinta mientras yo le enseñaba el billete y el pasaporte a la señora. Y mi madre, muy precavida, ya le avisó que me iba a estudiar un año entero, blablabla, blablabla y la tía no dijo ni mú. Facturó las maletas e ignoró que llevaba más de cuatro kilos de sobrepeso: menos mal!!!!
Cuando me tocó embarcar, fue todo un show. Como ya sabéis, tienes que pasar por el escáner todo lo que lleves, y tú por un arco que detecta los metales, no? Pues bien, yo tenía casi más equipaje de mano que en la maleta, sin contar con las chaquetas y el chubasquero que llevaba encima porque no cabían en ningún sitio…Y para colmo, el arco dichoso se puso a pitar como un condenado. Así que el guardia encargado, me estuvo registrando de arriba abajo, como si llevara yo no sé qué…Y claro, pitaba todo: el reloj, la hebilla del cinturón, la cremallera de la chaqueta, las llaves de los candados…..Al final, el hombrecillo se convenció de que no llevaba nada peligroso, y me dejó coger todos mis bártulos, que ya estaban preparando un gran atasco en la cola del escáner…
Una vez que pude entrar en el avión, resulta que más de la mitad de la gente era alemana, sin mencionar a las azafatas, que te saludaban amablemente, pero eso sí, en alemán. Para que empezara a hacer oído desde el principio, jajajaja. Por supuesto que todas las indicaciones esas que suelen hacer las azafatas sobre los chalecos salvavidas,
las mascarillas y demás historias, las dieron en alemán, pero bueno, con un poco de imaginación y los gestos, me enteré de casi todo. Tanto esfuerzo, para que luego lo repitieran en inglés!! Pero eso sí, muy rápido, y casi en voz baja!. En fin..
Como todas las ventanillas estaban ocupadas, me senté al lado de un chico (alemán, por supuesto) que no tenía mucho equipaje de mano y que había dejado casi vacío el sitio para guardarlo (hay que ser práctica en esta vida…). Al rato de despegar, y de leerse medio periódico, se puso a hablar conmigo, pero la verdad, es que parecía que tenía un mazapán en la boca. En alemán casi ni me molesté en entenderle, porque era imposible, pero es que en inglés tampoco! Entre que yo estaba medio dormida porque no había descansado mucho esa noche, y el mazapán del chico (Thomas se llamaba), la cosa estuvo complicada, pero finalmente, pudimos hablar un poco y el viaje se hizo más ameno. Yo ya me estaba preocupando un poco, porque pensaba que si todo el mundo hablaba así, no iba a entender nada, pero luego he podido comprobar que la cosa no era para tanto. El alemán aún me cuesta, pero en inglés se le entiende a todo el mundo, así que la culpa era del mazapán!

Bueno, que me enrollo como las persianas…Cuando llegamos a Stuttgart, resultó que hacía un calor, que me sobraba toda la ropa que llevaba en la mano. Veintitantos grados, casi treinta, y todo el mundo en camiseta y sandalias (y las mías en casa….). El caso es que en el aeropuerto me estaba esperando mi buddy, esa persona que se encarga de ti los primeros momentos para que no sea todo un caos absoluto y
decidas volverte a tu casa por donde has venido….Y en seguida me reconoció porque el día de antes le había mandado una foto mía. Además, ella me había hecho una pequeña descripción de cómo era (véase la foto), así que la cosa fue muy fácil. My buddy es un sol, se llama Nina, y desde aquí quiero agradecerle muchísimo toda la ayuda que me ha ofrecido estos días. Seguramente, no leerá nunca este blog, y aunque lo intentara, no lo entendería, porque lo único que sabe decir en español es: “hola, ¿cómo te llamas? y ¿cómo estás?“, tres palabras sueltas más y “estoy muerta” cuando quiere decir que está muy cansada (y eso último se lo he enseñado yo, porque antes decía: “soy un cadáver ambulante”….no quiero saber quién le dijo eso….). Bueno, a lo que iba. Es una chica fantástica, y hace que todo sea fácil. De camino al campus me estuvo contando cosas de su vida, y preguntándome acerca de la mía. Resulta que su madre es del Congo, y su padre, de Yugoslavia, así que ella es negra, más alta que yo, y políglota. Ha vivido en Africa, Bosnia, y desde hace 10 años en Alemania. Así que entiende perfectamente cómo se siente la gente que viene aquí los primeros días.
Una vez en el campus, me ayudó con los papeles de la residencia, y del banco, y me enseñó un poco cómo funcionaban las cosas por aquí. Para entrar en la residencia, primero había que ir a la oficina del Hausmeister, que está cerca de las casitas; y todo esto, con el equipaje encima, claro. Pues bien, no ha empezado a nevar, y ya me he metido la gran torta (ya ves Noemí que te mantengo informada, jajajaja). Según iba bajando las escaleras para llegar a la dichosa oficina (¿a quién se le habrá ocurrido ponerla en un sótano????) me caí con todo el equipo (entiéndase la gran maleta, bolso, mochila, y ropa de mano. Menos mal que el otro bolso y el portátil lo llevaba Nina…). ¡Menuda torta! no me dolió mucho, pero fue espectacular. 10 escaleras bajadas con el culo; menos mal que no había más...

Cuando hicimos los papeles y nos dieron la llave de la habitación, nos fuimos a buscar la residencia: Allmandring I. Es un conjunto de casitas de dos pisos, más un sótano, donde hay unas 3
0 habitaciones, más o menos. La mía es la 24, y está casi arriba del todo. Es una habitación grande, con una ventana que da a la parte de atrás de la residencia y sólo se ve la casa de al lado, unos árboles enormes, y un camino por el que pasea la gente; pero está bien. Tiene una especie de armario-vestidor, lavabo, cama, mesa, una estantería y otra que va adosada al armario. Al principio no parecía mucho mobiliario, pero cuando esa tarde me puse a limpiarlo todo de arriba abajo, casi hubiera preferido no tener tantas cosas, jajajajaja. Si me ve mi madre limpiando con tanto esmero, no se lo cree….pero es que estaba bastante sucia. No sé si porque el chico que estuvo antes aquí era un poco guarro, o porque hace mucho que se fue…
Esa misma mañana, haciendo la visita de rigor a la cocina común, conocí a dos vecinos. El de la 25 es polaco, y se llama Tomasz (la cosa iba de Thomas o Tomasz ese día..) y el otro es chino, y no me acuerdo de su nombre. Tienen nombres muy raros, y cualquiera los escribe, sabéis? Creo que sonaba algo así como Chackie o Jackie, pero no estoy segura de cómo se escribe. La verdad es que casi no le he vuelto a ver, así que no sé mucho más de él. En mi casa hay más chinos, chicos y chicas, pero todavía falta gente por llegar. De momento no puedo decir mucho más sobre mis compañeros de cocina, porque no hay mucha más gente. Dice mi vecino, Tomasz, que están de vacaciones, y que no sabe quién vendrá, porque ni siquiera sabía que su anterior vecino se había ido ya y que había venido yo. Es muy simpático, y en seguida nos enseñó los servicios, las duchas y la terraza a Nina y a mí. Lo de los servicios y las duchas es gracioso. Resulta, que están divididos: hay dos habitaciones diferentes, una para cada cosa, pero dentro, uno es para chicos y el otro es para chicas. Nunca había visto nada igual. Sería más normal que hubiera un baño de chicas son váter y ducha, y otro de chicos, no? Pues no, aquí no. Visto de cierta manera, así todos tenemos que subir y bajar las mismas escaleras, jajajaja.

Esa tarde, después de comer, limpiar, y ordenar la habitación, mi vecino me dijo que iba a Stuttgart porque había quedado con sus amigos para ir a un pub, y que si quería ir. Y como no tenía nada mejor que hacer, y hay que aprovechar para conocer la ciudad y la gente, me fui con él al centro. El campus no está muy lejos de la ciudad; en tren se tarda unos 10 minutos, pero de esta forma, al estar separado, hay mucho terreno verde, los edificios son amplios, y las residencias están cerca de las facultades.
El caso es que nos plantamos en el centro de Stuttgart, y después de dar una vuelta por la Weinfest (fiesta del vino), donde había un montón de puestos para comer y beber vino, nos tuvimos que salir porque había demasiada gente y no se podía dar un paso. Fuimos a donde Tomasz había quedado con sus amigos, y entramos en un bar. Se llama Boa, y está bastante bien. No es demasiado grande, y había mucha gente, pero la música y el ambiente estaba genial. Lo que me llamó la atención es que aquí se sale muy pronto: a las 9 estábamos en el sitio este, y claro, la gente tiene hambre porque es hora de cenar. Así que hasta esa hora más o menos, hay una especie de buffet para que comas lo que quieras. Nunca había visto nada igual! Había gente hablando mientras se tomaban algo, y el resto estaban en la pista bailando como locos. Aquí la gente si baila, baila, no se están sujetando la copa como pasa en Madrid, por ejemplo, donde la gente no sabe qué hacer con las manos, y mientras baila sujeta la copa y el cigarro, jajaja. Estos alemanes primero se beben lo que sea, luego bailan y cuando se cansan hacen una pausa y se toman algo otra vez. Y así el resto de la fiesta hasta donde pude ver, porque a eso de las 12 nos fuimos a la residencia. Para ser el primer día, ya estaba bien..
Los amigos de mi vecino son polacos también, y me reí mucho con ellos. Bailaban haciendo un poco el ganso, y era muy divertido. Uno de ellos, Wojtek, (léase Boitek) ha estudiado la misma carrera que yo, pero ya ha acabado, y me ha dicho que si necesito alguna ayuda, o algo, que no dude en preguntarle. Qué majo!! Además conoce al que es mi coordinador erasmus porque ha sido profesor suyo, así que ya me contará qué se cuece por esta facultad.


El otro amigo, Marius (este nombre es más fácil, jajja) es un showman, y le encanta España. Ha estado en la Costa Brava con más amigos, y dice que se lo pasó genial.
Los tres hablan alemán muy bien, pero de momento, hablamos la mayoría en inglés, porque me resulta más fácil. Pero Tomasz ya me dice que en cuanto empiece el curso de alemán el lunes, hay que cambiar de lengua. Y si es antes, mejor. Poco a poco espero coger más confianza para hablar, pero siempre es de gran ayuda tener a alguien cerca con quien practicar. Como de momento no hay mucha gente más aquí…
Tampoco he conocido a ningún español todavía aunque por el campus he oído hablar a gente en español. No sé si en mi casa hay, ya me informaré. Pero es una suerte que desde el primer día pueda hablar otra cosa que no sea spanisch. Para eso me hubiera quedado en mi casa…
A la gente de España que conocí en el foro todavía no la he visto. No sé dónde viven exactamente, y como los primero días no me he podido conectar a internet.…Supongo que los veré el lunes en el examen de alemán...