Stuttgart: mil cosas que contar

Wednesday, August 31, 2005

La maleta

Os preguntaréis qué hago escribiendo acerca de la maleta. Pero este es un tema muy importante, y cualquier erasmus que lea esto, me comprenderá. Y es que no hay nada más difícil que hacer la selección de ropa, bártulos y demás objetos necesarios o innecesarios que nos queremos llevar, conseguir que todo eso quepa en la maleta, y ¡!lo peor de todo!!: que no te pases de los kg que puedas facturar. Y es que yo no sé del resto, pero la compañía con la que vuelo, tiene un máximo de 20 kg de equipaje, más otros 5 kg de equipaje de mano. Y menos mal que te dejan llevar además un bulto de mano en el que voy a llevar de contrabando unos cuantos kg más, que si no, no sé qué sería de mí…
El caso es que me he pasado toda la tarde del martes en mi habitación luchando con la montonera de ropa, y seleccionando la maleta más apropiada para meterlo todo. Y es que cada kilo cuenta!! Entre mi madre y yo, hemos sacado todas las maletas de la casa: grandes, pequeñas, rígidas, semi-rígidas, blandas, negras, rojas, a cuadros….¡qué caos! Y cada cual, más pesada que la anterior….La báscula del baño ha trabajado más esta tarde, que en toda su existencia….
Finalmente nos hemos decidido por hacer dos bultos, y meter todo como si fuera envasado al vacío. Y creo yo, que si la báscula no miente, algo de sobrepeso llevo…Pero bueno, a ver si hay suerte, y la persona que me atienda en la facturación se enrolla un poco, y no me cobra la multa…Ya os contaré…

Las despedidas

Después de estos meses de verano, y sobre todo, tras los últimos días, he llegado a una conclusión: el número de despedidas, y la magnitud de las mismas, es directamente proporcional a la distancia a la que se va uno.
Y es que parece mentira que lleve cuatro años estudiando fuera de casa….Hasta ahora, todos los años había despedidas, más o menos importantes, pero siempre eran más como un “hasta luego”. Todo el mundo sabía que no me iba a volver a ver en un mes por lo menos, pero no sé…Aunque me fuera a más de 300 km de casa, parece como si estuviera a la vuelta de la esquina. En cualquier momento se podía coger un autobús y plantarse en casa en unas horas.
Esta vez, aunque paradójicamente el viaje sea más corto, el tema de cruzar fronteras impone. Y todo el mundo te desea muy buen viaje, que la experiencia sea inolvidable, y que te lo pases genial por aquellas tierras donde se comen salchichas y patatas. Después de eso, vienen las recomendaciones de aprender mucho alemán (más me vale, por otro lado…) y las promesas de que te irán a visitar aprovechando la súper oferta de la compañía aérea. Ojalá que todos los que han prometido ir a visitarme lo hagan!! Ya me encargaré yo de la visita turística guiada por la ciudad, alrededores, y zonas de marcha, jajajaja.
Retomando la teoría con la que comenzaba el post, las despedidas empezaron ya antes de haber acabado los exámenes. Y es que, en la residencia donde vivía hasta ahora, en vez de despedirme a mí, las despedía yo a ellas, porque casi me quedé la última (como todos los años). Pero una de las últimas que se fue antes que yo (Ana, mi compañera de risas, jajaja), me dejó un recuerdo de todas las demás: una postal gigante firmada por todas mis amigas con muchos ánimos y buenos deseos. Muchas gracias a todas!!! Lo pongo aquí, porque desde entonces no las he podido ver personalmente.
Después de las despedidas de la resi, llegaron las despedidas de la clase. Carlos, el que más lejos se va de todos, preparó la fiesta más grande de todas. Y aunque era su despedida, allí aprovechamos a despedirnos todos los que no nos íbamos a volver a ver este curso. Al día siguiente, cena de clase, y más de lo mismo. Todo el mundo de buen rollo, deseando lo mejor a todos los erasmus que nos íbamos a la aventura. Cena, marcha, fiesta…y despedidas..

Ya de regreso a casa, he intentado aprovechar cada momento con la gente de aquí: mis padres, mi hermano (que me va a echar de menos, aunque lo niegue, jajaja), abuelos, tíos, primos y demás familia. Y también, como no, mis amigos. Con ellos he disfrutado cada cena, cada partida de futbolín, cada marcha por los mismos bares de siempre, jajajajaja. Esos bares de los que me aburro de ir semana sí, semana también cuando estoy en casa, pero que luego echo de menos cuando estoy fuera…
Y así, entre despedida y despedida, se han pasado los días, y ya no queda nada para mi marcha. Pero que nadie se alarme, que en Navidad vuelvo a casa, y mientras tanto, os tendré informados a todos de mis andanzas por tierras alemanas.
Os echaré de menos
!

Tuesday, August 30, 2005

La cuenta atrás

Faltan tres días y Elena tomará un avión con un destino definido: Stuttgart.
Parece mentira que haya pasado tanto tiempo desde aquel día de octubre del año pasado en el que entré a preguntar en la Oficina Erasmus de mi universidad, y casi no me haya dado cuenta. Sin embargo, han pasado muchas cosas desde entonces: la primera reunión Erasmus, la solicitud de la beca, los exámenes de idiomas (uff!! el de alemán!!!!) y la elección de destinos con toda su emoción…jajaja….Estos fueron los primeros pasos, porque a partir del momento en el que ya se tiene una ciudad en mente, la cosa se complica. Comienza el papeleo y la búsqueda de información…sobre todo esto último. La de horas y horas enteras que he pasado en internet leyendo cada una de las páginas que me pudiera aportar algo nuevo a mi futura experiencia, no tienen límite… La página de la Universität Stuttgart y la de turismo de la ciudad, se encuentran entre las más visitadas por mí en estos últimos meses, y cada día hay algo nuevo. También mencionar erasmusworld.com, donde he encontrado respuesta a muchas preguntas que ya me había hecho y a otras que aún no se me habían ocurrido. Además, es un buen sitio para conocer a gente que está en la misma situación que tú, e incluso que estará contigo en la misma ciudad. Con todas estas cosillas, más la circulación incesante de e-mails a la Universität Stuttgart, se han pasado estos meses dando forma a un sueño que hacía tiempo que tenía ganas de que se hiciera realidad. Bastantes son los amigos que ya se han ido de Erasmus, y sus experiencias no pueden ser mejores ni más alentadoras. Así que dejándome llevar por su consejo, este año voy a engrosar las listas de estudiantes que año tras año disfrutan de esta gran experiencia. Unos dicen que el Erasmus no sirve más que para salir de marcha, desfasar y estudiar lo menos posible. Otros, que es una experiencia que te enriquece en todos los aspectos, como una nueva mili. Yo creo que hay que hacer de todo un poco: organizándose, y teniendo claro qué es lo que se quiere, se pueden conseguir grandes cosas.

Las cosas de palacio, van despacio. Y nunca mejor dicho….A pesar de haber mandado todos los papeles a finales de mayo, las novedades hasta hace unas semanas, han sido escasas. Pero por fin, tres días diferentes encontré entre la correspondencia noticias de mi futura Universität. En primer lugar, la carta de aceptación, porque a principios de julio aún no sabía ni siquiera si estaba admitida!!! Un mes más tarde llegó un librito con información útil y el plano del tesoro para llegar al examen de alemán del curso intensivo, y por fin!! la comunicación de que tengo una habitación en una residencia en la que aposentar mis bártulos...(la espera fue estresante, os lo puedo asegurar…)
Con todo, estamos a finales de agosto y los cabos de la gran maraña que parecía esto al principio, se van atando. Aún me queda preparar la maleta, pero con los pocos kilos que me permiten facturar, yo creo que con dos pantalones, tres jerseys y un chubasquero, vamos tirando hasta Navidad, jajajjajaja (es broma!) Pero bueno, eso ya será otra historia…