Stuttgart: mil cosas que contar

Sunday, November 13, 2005

L´Oasis y un Glühwein

Después de una semana normal y corriente, yendo a clase, intentando encontrar Diplomarbeit (misión coseguida!!) y poca cosa más (ya ha empezado la rutina), el viernes por la noche decidimos salir por el centro. Invité a mi tandem Simon y a un amigo suyo a tomar algo en nuestra casa, y después nos íbamos a una calle céntrica de Stuttgart donde había descubierto el jueves un montón de bares muy bien decorados, cada uno con un rollo diferente.

El caso es que después de dejar a la mitad de la tropa en la cocina, con planes de ir a una súper fiesta en el Universum, llegamos a Stadtmitte dos chicas con ocho chicos, en busca de un bar al que nos dejaran entrar. Esto es un gran problema aquí, donde si no van más o menos igual número de chicos que de chicas, no dejan entrar a nadie. Y en un campus donde las chicas escasean, y las que hay se van a otra parte, es un gran inconveniente. El caso es que después de dos o tres intentos, con distintas estrategias: en grupo, en tandas, y de todas las maneras, conseguimos entrar en L´Oasis, un bar que no estaba nada mal. La noche fue pasando bien, divertida todos juntos después de la odisea para entrar, hasta que de repente, la cosa se calentó de modo insospechado. Y el motivo fue que dos tías bastante borrachas y con ganas de montar el número, lo montaron, y de qué forma!! Y el morbo que les da a los tíos que dos chicas se toquen, se besen y bailen como lo hacían, se dejaba notar. Como muestra del show, unas fotos.



La noche se acabó cantando una canción sobre una Waching Machine, a la que Jorge se encargó de ponerle letra en español con mucha gracia. Un paseo por Stuttgart de madrugada, y de vuelta a casa.

Al día siguiente, sábado, comimos Agata y yo con Jose, Hugo y Luis en la cocina del primero. El menú: brócoli con patatas y bechamel. Ummmmhhhh! Salió muy bueno, y por la tarde fuimos al centro a dar una vuelta, con vistas de entrar en el cine a ver una película de muñecos de plastilina de cuyo nombre no me acuerdo. Haciendo tiempo nos bebimos un Glüwein, o vino caliente, muy típico de estas tierras. Consiste en vino caliente con canela y no sé cuantas otras cosas, que la verdad es que te arregla el cuerpo cuando hace mucho frío. Con la taza de recuerdo en el bolso nos fuimos hacia el cine, y como la entrada era excesivamente cara para ver semejante película que en dos semanas tendríamos en la red interna del campus, nos fuimos a tomar un café al Starbucks y echar el resto de la tarde.

De vuelta a casa decidimos ver una peli, pero fue misión imposible. Si no faltaban los subtítulos en alemán, faltaba la peli, o no nos poníamos de acuerdo en qué ver….Para cuando nos decidimos por una y empezamos a verla, llegaron Santi, Manu y Javi, y se acabó la peli. Nos pusimos todos a hablar y a comentarle a Manu lo que se había perdido la noche anterior, y entre charla y charla nos dieron las tantas de la mañana. A dormir!!!

1 Comments:

At 11:12 AM, Anonymous Anonymous said...

pues a mí tías así me dan miedo, no me ponen nada

 

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